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“La carne cultivada desempeña un papel crucial en la reformulación del sistema agroalimentario actual”

En el marco del proyecto Smartfarm, AINIA ha logrado significativos avances en la producción eficiente y sostenible de carne cultivada, alternativa sostenible que podría contribuir a solventar la demanda creciente de proteínas a nivel mundial.

Paloma Juárez Ortega, Coordinadora del proyecto Smartfarm del Departamento de Biotecnología Industrial en AINIA
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El Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) ha alertado de que para el año 2050 la población total del planeta superará los 9.700 millones de personas. El constante aumento poblacional al que nos enfrentamos compromete las fuentes actuales de alimentación y recursos. Las perspectivas indican la necesidad de alternativas sostenibles que den respuestas eficaces a los desafíos en materia de sostenibilidad y seguridad alimentaria que plantea el crecimiento demográfico.

En este sentido, la carne cultivada in vitro se presenta como una solución innovadora que puede contribuir de forma significativa a reducir el impacto ambiental de la producción de carne (disminuye la emisión de gases de efecto invernadero, los desechos derivados de la industria ganadera, y requiere una menor utilización de recursos), asegurar el suministro estable de alimentos (puede posibilitar una estabilidad en la producción y responder a la creciente demanda al no enfrentarse a limitaciones de la ganadería tradicional como la escalabilidad y la sostenibilidad), y mejorar el bienestar animal (se produce sin necesidad de criar y sacrificar animales), entre otros.

El Consejo Europeo de Información sobre Alimentación (EUFIC, por sus siglas en inglés) define la carne cultivada como aquella desarrollada a partir del cultivo de células animales, y no mediante la cría y matanza tradicional de animales vivos.

En este contexto y en el marco del proyecto Smartfarm, un equipo multidisciplinar de AINIA ha logrado significativos avances en la producción eficiente y sostenible de carne cultivada. Desde la biotecnológica han afirmado que “supone una alternativa sostenible que podría contribuir a solventar la demanda creciente de proteínas a nivel mundial”. Para conocer mejor las implicaciones que estos avances pueden tener, entrevistamos a la doctora Paloma Juárez Ortega, Coordinadora del proyecto Smartfarm (Departamento de Biotecnología Industrial en AINIA).

AseBio. Con el proyecto Smartfarm habéis logrado cultivar células musculares y grasas de bovinos, extraídas mediante biopsia, sin necesidad de sacrificio animal para lograr una alternativa sostenible a la carne tradicional. ¿Cómo lo habéis conseguido? ¿Cómo se realiza este proceso?

Paloma Juárez Ortega. Este tipo de procesos por el que se aíslan distintos tipos celulares a partir de biopsias o tejidos se lleva empleando en investigación, principalmente clínica, desde hace mucho tiempo. En el proyecto hemos adaptado todo el conocimiento de la comunidad científica sobre estos procedimientos, aplicados a otros sectores, para conseguir este objetivo. El proceso comienza con la extracción de una pequeña muestra de tejido, en nuestro caso tejido muscular o graso de bovino, a través de una biopsia de unos pocos milímetros, un procedimiento mínimamente invasivo. Tras obtener el tejido, éste se disgrega para obtener las células que lo forman, y se colocan en un medio de cultivo diseñado específicamente para el crecimiento y multiplicación de las células de interés. Las células se cultivan en biorreactores empleando este medio de cultivo, con el objetivo de que tengan todos los nutrientes necesarios y simular, en cierta manera, las condiciones internas del cuerpo del animal, creando un entorno óptimo para el desarrollo celular. El proceso puede ajustarse para mejorar las propiedades nutricionales y sensoriales del producto final.

AseBio. En algunos países ya se han realizado lanzamientos comerciales de carne cultivada. ¿Cuál es la situación actual de la carne cultivada en España a nivel regulatorio?

Paloma Juárez Ortega. En España, la situación regulatoria de la carne cultivada está todavía en fase de desarrollo. A diferencia de algunos países que ya han lanzado comercialmente este producto, en España y en la Unión Europea en general, la carne cultivada aún no ha recibido la aprobación necesaria para su comercialización.

La regulación de nuevos alimentos en la Unión Europea, que incluye la carne cultivada, está bajo el Reglamento (UE) 2015/2283 sobre nuevos alimentos. Este reglamento exige que cualquier nuevo alimento pase por un exhaustivo proceso de evaluación de seguridad antes de ser autorizado para su venta. Este proceso es supervisado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés).

En la actualidad, las empresas productoras de carne cultivada están en distintas etapas de este proceso de aprobación. Estas etapas incluyen la presentación de datos científicos detallados que demuestren la seguridad del producto, así como su calidad nutricional y su equivalencia a la carne tradicional.

En España, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, junto con la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), trabaja en coordinación con las instituciones europeas para asegurar que cualquier nueva tecnología alimentaria cumpla con los estándares de seguridad y calidad requeridos.

Aunque todavía no hay una fecha concreta para la comercialización de la carne cultivada en España, el interés en esta tecnología está en aumento, y se están llevando a cabo importantes investigaciones y desarrollos en el país. Conforme avance el proceso regulatorio y se acumulen más datos científicos que respalden la seguridad y los beneficios de la carne cultivada, es probable que se logren progresos hacia su aprobación y eventual disponibilidad en el mercado español.

AseBio. ¿Cuáles son los principales beneficios de la carne cultivada en comparación con la carne tradicional?

Paloma Juárez Ortega. La carne cultivada presenta varios beneficios significativos en comparación con la carne tradicional. En primer lugar, su producción requiere menos recursos naturales, y genera menos emisiones de gases de efecto invernadero, lo que contribuye a la sostenibilidad ambiental y a la lucha contra el cambio climático. Además, al producirse a partir de células animales sin necesidad de sacrificar a los animales, responde a preocupaciones éticas relacionadas con el bienestar animal.

Otro beneficio importante es la mejora en la seguridad alimentaria, ya que la carne cultivada se produce en un entorno controlado, reduciendo el riesgo de contaminación por patógenos y enfermedades transmitidas por animales, y eliminando la necesidad de antibióticos. También ofrece una calidad y consistencia uniformes, permitiendo diseñar productos con propiedades nutricionales específicas. La eficiencia en la producción es otro punto a favor, ya que se puede producir carne en menos tiempo que el requerido para criar y engordar animales. Finalmente, la tecnología de cultivo celular abre la puerta a la innovación, permitiendo crear productos personalizados según las preferencias y necesidades del consumidor, incluyendo variaciones en sabor, textura y contenido nutricional.

AseBio. ¿Cómo se asegura la seguridad y calidad de la carne de laboratorio?

Paloma Juárez Ortega. La seguridad y calidad de la carne de laboratorio se garantizarán a través de un proceso riguroso con controles estrictos en cada etapa de la producción. El proceso comienza con la selección del tejido obtenido de animales sanos, revisados por veterinarios, que serán cultivadas en un medio estéril que proporciona los nutrientes necesarios. Durante el cultivo, las condiciones de esterilidad, aplicadas de rutina en este tipo de procedimientos en biorreactores, minimiza el riesgo de contaminación. Igualmente se empleará técnicas de monitoreo continuo para detectar posibles contaminaciones, además de la monitorización en temperatura o pH para detectar cualquier desviación.

Para asegurar la seguridad, la carne cultivada debe cumplir con las normativas y regulaciones de las autoridades sanitarias. En la Unión Europea, por ejemplo, pasa por un exhaustivo proceso de evaluación de seguridad por parte de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) antes de ser autorizada para la comercialización. Este proceso incluye la revisión de datos científicos que demuestran la seguridad del producto para el consumo humano.

Además, la carne cultivada se somete a pruebas rigurosas de calidad, incluyendo análisis microbiológicos, químicos y sensoriales, para asegurar que el producto final no solo sea seguro, sino que cumpla con los estándares de sabor, textura y valor nutricional esperados por los consumidores. En conjunto, estos procedimientos aseguran la seguridad y calidad de la carne de laboratorio, desde la selección de las células hasta el producto final.

AseBio. ¿Qué desafíos enfrenta la carne cultivada para ser aceptada por los consumidores?

Paloma Juárez Ortega. La carne cultivada enfrenta varios desafíos importantes para ser aceptada por los consumidores. Uno de los principales obstáculos es la percepción y la desconfianza que algunos tienen debido principalmente al desconocimiento en el proceso de producción. Muchos consumidores pueden sentirse incómodos con la idea de comer carne que no provenga de un animal tradicionalmente criado, lo que genera dudas sobre su naturalidad y seguridad. Además, el costo es otro factor crucial. En la actualidad, la producción de carne cultivada es más costosa que la carne convencional, lo que se traduce en precios más altos para los consumidores. A medida que avance la tecnología y se optimicen las técnicas de producción, es probable que los costos disminuyan, pero por ahora, el precio sigue siendo una barrera significativa para la adopción masiva. La regulación también es un desafío importante. 

La carne cultivada debe pasar por un riguroso proceso de aprobación regulatoria antes de poder ser comercializada. Este proceso puede ser largo y complejo, y hasta que no se establezcan claramente los marcos regulatorios, la disponibilidad del producto en el mercado será limitada. Finalmente, la falta de conocimiento y la desinformación pueden dificultar la aceptación generalizada. Es esencial que los productores de carne cultivada realicen campañas educativas efectivas para informar a los consumidores sobre los beneficios ambientales, éticos y de seguridad alimentaria de la carne cultivada, y para aclarar cualquier malentendido sobre el producto.

En resumen, la aceptación de la carne cultivada por parte de los consumidores dependerá de superar estos desafíos relacionados con la percepción y desconfianza, el costo, la regulación, la calidad del producto y la educación del consumidor.

AseBio. El sistema agroalimentario actual se encuentra en un momento clave que exige una reformulación para poder dar respuesta a la creciente demanda de proteínas desde una perspectiva sostenible. ¿Qué papel juega este avance en este sentido?

Paloma Juárez Ortega. La carne cultivada desempeña un papel crucial en la reformulación del sistema agroalimentario actual, especialmente en respuesta a la creciente demanda de proteínas de manera sostenible. Este avance tecnológico ofrece una alternativa viable a la ganadería tradicional, que enfrenta desafíos significativos en términos de sostenibilidad y capacidad para satisfacer la demanda global de proteínas. En primer lugar, la carne cultivada puede producirse con una huella ambiental mucho menor. La ganadería convencional es una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero, uso de agua y deforestación. Al producir carne en un entorno controlado, se reducen significativamente estos impactos ambientales, contribuyendo a la lucha contra el cambio climático y la conservación de recursos naturales. Además, la carne cultivada responde a la necesidad de producir alimentos de manera más eficiente. La producción convencional de carne requiere grandes cantidades de tierra, agua y tiempo. 

En contraste, la carne cultivada puede producirse más rápidamente y utilizando menos recursos, aumentando la eficiencia del sistema agroalimentario. Este avance también aborda importantes cuestiones éticas relacionadas con el bienestar animal. Al eliminar la necesidad de criar y sacrificar animales para obtener carne, se reduce el sufrimiento animal y se promueve un enfoque más ético y compasivo hacia la producción de alimentos. Desde una perspectiva de seguridad alimentaria, la carne cultivada ofrece ventajas significativas. La producción en un entorno controlado reduce el riesgo de contaminación por patógenos y enfermedades transmitidas por alimentos, y elimina la necesidad de utilizar antibióticos, ayudando a combatir la resistencia a los antibióticos.

AseBio. Este proyecto también aborda el reto que supone el uso de suero fetal, un ingrediente con un elevado coste que se emplea de forma habitual en el cultivo de la carne in vitro. ¿Qué soluciones estáis trabajando?

Paloma Juárez Ortega. Este proyecto también enfrenta el desafío del uso de suero fetal bovino, un ingrediente costoso comúnmente empleado en el cultivo de carne in vitro. Para abordar este problema, el equipo ha estado trabajando con plataformas recombinantes de Escherichia coli (E. coli) para producir factores de crecimiento del tipo IGF (Insulin-Like Growth Factor). Estos factores de crecimiento son cruciales para el desarrollo y proliferación de las células musculares y grasas en el medio de cultivo.

La utilización de E. coli recombinante permite la producción de estos factores de crecimiento de manera más económica y sostenible. Al producir IGF a través de esta biotecnología, se puede eliminar la necesidad de suero fetal bovino en el medio de cultivo, reduciendo significativamente los costos y haciendo el proceso de producción de carne cultivada más accesible y ético. Esta innovación no solo disminuye la dependencia de ingredientes de origen animal, sino que también mejora la escalabilidad y viabilidad comercial de la carne cultivada, acercando un paso más a la producción sostenible de proteínas.