Batea Oncology gana el Premio EmprendeXXI por su visión innovadora para abordar el tratamiento del glioblastoma, el tumor cerebral más frecuente
La biotecnológica gallega, seleccionada entre más de 1.000 proyectos de toda España, prepara el inicio de un ensayo clínico piloto para finales de 2026.
La compañía biotecnológica gallega Batea Oncology ha sido reconocida con el Premio EmprendeXXI, uno de los galardones de referencia para el ecosistema emprendedor e innovador en España, tras ser seleccionada entre más de 1.000 proyectos de todo el país. Este reconocimiento supone un respaldo a la estrategia de la empresa y a su misión de desarrollar nuevas soluciones terapéuticas para pacientes con glioblastoma, el tumor cerebral más frecuente y agresivo en adultos.
“Este premio supone un importante espaldarazo a nuestro proyecto porque valida la visión con la que nació Batea Oncology y refuerza nuestra apuesta por una innovación que busca responder a una necesidad médica todavía no resuelta. Además, es un reconocimiento al esfuerzo colectivo de un equipo multidisciplinar formado por investigadores, clínicos, colaboradores industriales, asesores y pacientes que llevan años trabajando para acercar esta tecnología a la práctica clínica”, destaca Sonia Martínez Arca, CEO de Batea Oncology.
Fundada en 2024, a partir de la colaboración entre el Hospital Clínico Universitario de Santiago y el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago, Batea Oncology trabaja en el desarrollo de GlioHook, un innovador dispositivo médico que se implanta durante la cirugía del glioblastoma para capturar las células tumorales residuales responsables de las recaídas y aumentar su sensibilidad a la radioterapia posterior. El objetivo es cambiar el paradigma terapéutico de una enfermedad cuyo tratamiento apenas ha evolucionado en las últimas dos décadas.
Financiación ensayo clínico
La compañía afronta ahora una etapa decisiva en su desarrollo. A finales de 2026 prevé poner en marcha un ensayo clínico piloto en pacientes en colaboración con tres centros hospitalarios de referencia: el Hospital Universitario Vall d’Hebron, el Hospital Universitario HM Sanchinarro y el Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela.
“Nuestro objetivo es trasladar a los pacientes una tecnología que creemos que puede mejorar significativamente las opciones terapéuticas frente al glioblastoma. Para ello, necesitamos seguir avanzando en el desarrollo clínico y regulatorio del dispositivo, lo que requiere nuevos recursos financieros y el apoyo de inversores comprometidos con la innovación biomédica”, señala Martínez Arca.
Batea Oncology mantiene abierta una ronda de inversión destinada a completar los hitos regulatorios y clínicos necesarios para acelerar la llegada de GlioHook a los pacientes.
La compañía llega a este momento con una sólida trayectoria de captación de recursos. Hasta la fecha ha obtenido más de 2,2M€ en financiación no dilutiva procedente de programas competitivos nacionales y europeos. Además, en diciembre de 2025, cerró con éxito una primera ronda de inversión de 750.000 euros, en la que participaron Unirisco, XesGalicia y varios business angels a través de la plataforma Capital Cell.
Una respuesta innovadora para una enfermedad con pocas alternativas
Estos recursos han permitido avanzar en el desarrollo tecnológico de GlioHook y preparar el salto a la fase clínica, fundamental para demostrar el potencial de una solución diseñada para integrarse de forma sencilla en la práctica asistencial habitual y cubrir el vacío terapéutico existente entre la cirugía y el inicio de la radioterapia.
El glioblastoma mantiene una esperanza media de vida de apenas 15 meses desde el diagnóstico y continúa siendo uno de los mayores desafíos de la oncología. Aunque durante los últimos años se han investigado múltiples enfoques terapéuticos, pocas alternativas han conseguido superar las barreras que dificultan su aplicación clínica.
GlioHook propone una estrategia innovadora basada en el concepto de mecanomedicina, que favorece la captura localizada de células tumorales residuales tras la cirugía y la potenciación de la respuesta a la radioterapia, con el objetivo de reducir las recaídas y mejorar los resultados clínicos de los pacientes.