BIOIB: tejiendo el ecosistema biotecnológico de Baleares para impulsar innovación, talento e inversión
Hablamos con Zara Pons Vila, gerente de BIOIB, para conocer cómo este clúster biotecnológico contribuye a fortalecer el ecosistema de innovación de Baleares, conectando talento, investigación y empresa para impulsar competitividad, atraer inversión y diversificar la economía regional.
En un contexto económico cada vez más competitivo y globalizado, la innovación se ha convertido en un factor clave para el crecimiento y la sostenibilidad de los territorios. En este escenario, los clústers han emergido como una herramienta estratégica capaz de concentrar talento, conocimiento y recursos en torno a un mismo sector, favoreciendo dinámicas de colaboración que difícilmente se logran de forma aislada.
Un clúster se define como una agrupación de empresas, centros de investigación y organismos públicos o privados que operan en un mismo ámbito y que cooperan para mejorar su competitividad. Este modelo permite generar sinergias, acelerar procesos de innovación y facilitar el intercambio de conocimiento, creando ecosistemas donde la cooperación y la especialización se convierten en motores de desarrollo económico.
Además, los clústers desempeñan un papel fundamental en la atracción de inversión, el impulso del emprendimiento y la generación de empleo cualificado. Al fortalecer el tejido productivo y fomentar la transferencia de conocimiento, contribuyen a transformar sectores tradicionales y a desarrollar nuevas áreas de actividad, posicionando a las regiones como polos de innovación con mayor capacidad de crecimiento a largo plazo.
En el ámbito de la biotecnología y las ciencias de la vida, el papel de los clústers resulta especialmente relevante por la elevada complejidad, intensidad en conocimiento y necesidad de colaboración que caracterizan a este ecosistema. La conexión entre empresas biotecnológicas, farmacéuticas, tecnológicas, hospitales, centros de investigación, universidades e inversores es esencial para acelerar la transferencia de conocimiento, impulsar el desarrollo de nuevas soluciones sanitarias y facilitar su llegada al mercado y a la práctica clínica. En este contexto, los clústers actúan como catalizadores de innovación, articulando cadenas de valor altamente especializadas, fomentando alianzas estratégicas y reforzando la competitividad internacional del ecosistema, al tiempo que contribuyen a atraer talento, inversión y proyectos de alto impacto.
En este contexto entrevistamos a Zara Pons Vila. Gerente de BIOIB (Clúster biotecnològic i biomèdic de les Illes Balears), para conocer el papel que desempeña el clúster en el impulso de la innovación en biotecnología y ciencias de la vida, así como su contribución al fortalecimiento del ecosistema regional para impulsar su conexión y competitividad.
AseBio. ¿Cuáles considera que han sido los principales logros de BIOIB desde su creación en 2010?
Zara Pons Vila. Desde su creación, BIOIB ha contribuido a activar capacidades científicas y tecnológicas que estaban latentes en Baleares, pero que no estaban suficientemente conectadas ni orientadas a su aplicación en el mercado y en el territorio. Este trabajo ha permitido empezar a transformar conocimiento en actividad económica real, algo especialmente complejo en un ámbito con largos ciclos de I+D, alta incertidumbre y fuertes barreras de entrada.
En paralelo, el clúster ayudado a vertebrar un ecosistema inicialmente fragmentado, conectando a sus principales actores y generando dinámicas de colaboración que antes no se daban de forma natural.
Otra de las aportaciones más relevantes ha sido el acompañamiento sostenido al tejido empresarial, facilitando que los proyectos con mayor recorrido se consoliden y evolucionen con el tiempo y a la creacion de nuevos proyectos que no hubieran salido a la luz sin las posibilidades que ha abierto BIOIB.
Sobre esta base, se ha ido asentando la idea de que el futuro de Baleares pasa también por abrir espacio a una economía del conocimiento, capaz de aportar especialización y diversificar un modelo tradicionalmente centrado en el turismo. En ese proceso, BIOIB ha contribuido a situar al territorio en el ámbito de la innovación biosanitaria nacional, apoyándose en sus propias singularidades —escala, proximidad, conexión con el sistema sanitario— para desarrollar proyectos en entornos más ágiles y colaborativos.
El crecimiento exponencial de sus asociados en los últimos tres años refleja este dinamismo y el reconocimiento del clúster como espacio de articulación del sector.
Al mismo tiempo, BIOIB ha ido consolidándose como interlocutor ante las administraciones, trasladando tanto las necesidades como las oportunidades del sector.
AseBio. ¿Cómo facilita BIOIB la colaboración entre empresas, centros de investigación e instituciones públicas y privadas en Baleares?
Zara Pons Vila. A lo largo de 16 años, BIOIB ha ido asumiendo un papel claro como conector activo del ecosistema, no tanto generando espacios de relación, sino orientando esas conexiones hacia proyectos concretos y oportunidades reales.
Pero probablemente uno de los elementos más diferenciales ha sido su capacidad para hacer de puente entre mundos que no siempre se entienden bien. El ámbito científico, el empresarial y el público operan con tiempos, incentivos y lenguajes distintos, y ahí el clúster actúa como un espacio de traducción que facilita que las ideas no se queden en el ámbito académico, sino que avancen hacia su aplicación. En este sentido, empieza a notarse que la cultura de la transferencia va calando, aunque todavía queda recorrido.
Más allá de los proyectos concretos, hay una dimensión menos visible pero igualmente relevante: la de generar condiciones para que el ecosistema funcione. En un territorio que partía de una cierta fragmentación, construir confianza entre actores, generar masa crítica y sostener una interlocución constante con las administraciones para alinear prioridades no es algo inmediato, pero sí fundamental. Es ahí donde se sientan las bases para que la colaboración deje de ser puntual y pase a formar parte de la manera de trabajar del sector.
AseBio. ¿Qué proyectos o iniciativas recientes reflejan el mayor impacto del clúster en innovación y desarrollo empresarial?
Zara Pons Vila. Más que en proyectos concretos, el impacto de BIOIB se entiende mejor en su capacidad para activar iniciativas que conectan directamente las necesidades del sistema sanitario balear con las capacidades científicas y empresariales del territorio. El clúster identifica estos retos, los articula con sus asociados y acompaña el diseño de proyectos de I+D+i con recorrido, en muchos casos ligados a convocatorias competitivas.
Un parte clave de ese valor está en hacer operativa la colaboración, facilitando que empresas, centros de investigación y sistema sanitario trabajen conjuntamente en soluciones concretas, algo que difícilmente ocurre sin un agente especializado que organice y de continuidad a ese proceso.
A esto se suma el trabajo de la mano con la administración, que permite alinear prioridades con las necesidades reales del sector y mejorar el acceso a instrumentos de financiación en un ámbito especialmente intensivo en recursos. En paralelo, el clúster contribuye a visibilizar capacidades y proyectos que antes podían pasar desapercibidos, tanto dentro como fuera de las islas.
Más allá de los proyectos, hay un impacto menos tangible pero muy relevante, como la construcción de un ecosistema con mayor masa crítica y cultura de colaboración, donde las empresas ganan posicionamiento, se conectan a redes más amplias y empiezan a incorporar de forma más natural la lógica de la transferencia.
En conjunto, el valor de BIOIB está en dar continuidad y sentido a estas dinámicas, haciendo posible que proyectos, colaboraciones y oportunidades que antes eran puntuales empiecen a formar parte de una estructura más estable.
AseBio. ¿De qué manera BIOIB ha contribuido a la creación de nuevas empresas o startups en el sector biotecnológico y biomédico?
Zara Pons Vila. En un sector como el biotecnológico y biomédico, la creación de nuevas empresas no suele ser un proceso lineal ni inmediato. En este sentido, BIOIB ha contribuido a que las iniciativas que surgen lo hagan con una base más sólida y con mayor recorrido.
Una parte importante de esa aportación está en detectar oportunidades donde antes no se veían como tales, especialmente en la intersección entre conocimiento científico, necesidades clínicas y posibles aplicaciones empresariales. Muchas iniciativas que hoy tienen forma de proyecto o empresa parten de ese trabajo previo de identificación y enfoque.
A partir de ahí, el valor está en acortar tiempos y reducir incertidumbre en fases muy tempranas, ayudando a validar planteamientos, orientar mejor los proyectos y evitar que se queden en una fase puramente exploratoria, algo habitual en este ámbito.
También es relevante el hecho de que las nuevas iniciativas no nacen aisladas, sino ya integradas en un entorno donde existen referencias, conexiones y cierto aprendizaje acumulado. Esto cambia mucho el punto de partida frente a etapas anteriores.
En paralelo, se empieza a notar un cambio progresivo en cómo se plantean los proyectos desde el origen, con una mayor orientación a su aplicación y viabilidad, con implicación del usuario final, es decir, implicando al paciente o al sistema sanitario en el planteamiento de la solución. Y con esto, asentando la base de que los proyectos puedan evolucionar hacia iniciativas empresariales reales.
Si se nos permite el símil, nos gusta decir que, sobre un terreno labrado, crecen mejor las semillas. Y eso mismo creemos que hemos ido haciendo estos últimos años. Muchas veces no somos necesariamente los que estamos cuidando de cada una de las semillas que se plantan, pero si somos responsables del terreno en el que crecen. Es muy importante que los científicos, médicos y profesionales de la salud sepan que hay alternativas y que sus ideas pueden convertirse en una realidad y que tienen una salida empresarial. A lo largo de estos años hemos visto nacer proyectos y empresas que de otra manera no hubieran nacido y es gracias a que saben que tienen un apoyo en BIOIB y un aliado bien conectado con el resto del ecosistema español y europeo.
Este trabajo se traduce en la creación de 11 startups en Baleares en los últimos tres años, en un sector donde consolidarse no es sencillo.
AseBio. ¿Cómo ayuda BIOIB a atraer inversión y talento al ecosistema de salud y biotecnología de las Islas Baleares?
Zara Pons Vila. Tanto la inversión como el talento tienden a concentrarse allí donde perciben proyectos con recorrido y un entorno donde pueden desarrollarse. En un sector como el biosanitario, esto no depende de un único factor, sino de la combinación de varias condiciones que no siempre son fáciles de construir.
En el caso de Baleares, una de las palancas ha sido avanzar hacia una mayor densidad y calidad de proyectos, con iniciativas en distintas fases de desarrollo, basadas en evidencia científica y cada vez más orientadas a su aplicación. Esa progresión es la que empieza a generar interés, porque reduce la sensación de oportunidad puntual y transmite cierta continuidad. En esta evolución, la recuperación de instrumentos de apoyo como las líneas de financiación a empresas y proyectos entre universidad y empresa por parte del Govern de les Illes Balears ha contribuido a reforzar este tipo de dinámicas, facilitando el desarrollo de iniciativas más ambiciosas y competitivas. Por otro lado, Baleares sigue siendo la única comunidad autónoma sin un fondo de Capital Risk, lo cual trasladamos al actual gobierno desde el primer momento. Actualmente, el gobierno
En paralelo, el talento responde de forma muy similar: no se mueve solo por el territorio, sino por los proyectos en los que puede participar. En muchos casos, ese talento ya existe, pero necesita encontrar un encaje claro. Ahí es donde el clúster ayuda a hacer visibles esas oportunidades y a conectar perfiles con iniciativas concretas, evitando que ese conocimiento se quede sin aplicar o acabe saliendo fuera.
A esto se suma un elemento cada vez más relevante, como es la percepción de que Baleares empiece a ser vista como un lugar donde es posible desarrollar proyectos de forma ágil. Esa combinación de proyectos con base, entorno accesible y mayor visibilidad es la que, poco a poco, va haciendo el ecosistema más atractivo tanto para inversión como para talento.
AseBio. ¿Qué desafíos ha encontrado el clúster para consolidar la innovación en la región y cómo los ha abordado?
Zara Pons Vila. Uno de los principales desafíos para BIOIB ha sido la fragmentación del ecosistema de innovación y la necesidad de recuperar conexiones que habían quedado debilitadas con el tiempo. A esto se suma la falta de estabilidad en las convocatorias de innovación, la escasez de instrumentos públicos de financiación y la ausencia de estructuras especializadas que coordinen y apoyen estos procesos tanto desde el ámbito público como privado.
Para abordar estos retos, desde BIOIB hemos trabajado en generar confianza y credibilidad dentro del ecosistema, demostrando con resultados concretos el impacto que la inversión en I+D+i puede tener en la sociedad y en el territorio. Además, colaboramos estrechamente con entidades públicas y privadas para identificar oportunidades, impulsar soluciones y desarrollar proyectos que respondan a necesidades reales de nuestra región.
Aunque todavía queda camino por recorrer, los resultados obtenidos hasta ahora avalan el trabajo realizado.
AseBio. Desde su perspectiva, ¿Cuáles son las principales oportunidades de crecimiento y expansión para BIOIB en los próximos años?
Zara Pons Vila. Desde nuestra perspectiva, BIOIB tiene un gran potencial de crecimiento y expansión gracias al carácter transversal de la biotecnología y su capacidad para aportar soluciones innovadoras a retos estratégicos del territorio. En los próximos años, las principales oportunidades pasarán por reforzar nuestra presencia en sectores clave para las Islas Baleares, como el turismo sostenible, la adaptación al cambio climático, el envejecimiento de la población, la transición demográfica y la restauración ecológica tanto del entorno terrestre como marino.
Ya estamos trabajando en diferentes proyectos vinculados a estas áreas, pero el objetivo es intensificar esta colaboración y desarrollar iniciativas cada vez más alineadas con las necesidades reales del territorio. La ciencia, la innovación y la biotecnología pueden convertirse en herramientas fundamentales para generar impacto económico, social y ambiental positivo, posicionando a Baleares como un referente en innovación aplicada a los grandes desafíos del futuro.
AseBio. ¿Qué mensaje destacaría sobre el valor de los clústeres para el desarrollo económico y tecnológico?
Zara Pons Vila. Los clústeres son herramientas clave para impulsar el desarrollo económico y tecnológico de un territorio, porque permiten conectar talento, conocimiento, empresas, administración pública y centros de investigación en torno a objetivos comunes. Su verdadero valor está en generar colaboración donde antes había trabajo aislado, facilitando la creación de proyectos innovadores con impacto real en la economía y en la sociedad.
Además, los clústeres actúan como dinamizadores del ecosistema, ayudando a identificar oportunidades, atraer inversión, fomentar la transferencia de conocimiento y mejorar la competitividad de las empresas. En territorios como las Islas Baleares, también son fundamentales para diversificar la economía y avanzar hacia modelos más sostenibles, resilientes y basados en la innovación.
En definitiva, los clústeres no solo impulsan innovación, sino que crean comunidad, visión estratégica y capacidad de transformación a largo plazo.