Biomarcadores e inteligencia artificial abren nuevas vías para anticipar la progresión del alzhéimer
En España, cerca de un millón de personas vivían con demencia en 2025, según las estimaciones de Alzheimer Europe, y el alzhéimer representa entre el 60% y el 70% de los casos.
La enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente de demencia y representa entre el 60 y el 70% de los casos. En España, las estimaciones más recientes de Alzheimer Europe sitúan en 983.920 las personas que vivían con demencia en 2025, alrededor del 2,05% de la población. Una cifra que podría seguir creciendo durante las próximas décadas: en el conjunto de la Unión Europea, los más de 9 millones de personas con demencia estimados en 2025 podrían superar los 14,3 millones en 2050.
Ante este escenario, uno de los grandes retos científicos y clínicos es avanzar hacia una detección y caracterización cada vez más tempranas, que permitan identificar a las personas con mayor riesgo de progresión e intervenir en fases iniciales. El desarrollo de nuevos biomarcadores y la incorporación de tecnologías como la inteligencia artificial están abriendo nuevas posibilidades para avanzar hacia una medicina más personalizada.
Para Marta Barrachina, CEO y cofundadora de ADmit Therapeutics, compañía socia de AseBio, el conocimiento del alzhéimer atraviesa un momento especialmente relevante. “Después de muchos años de enfocar la enfermedad solo desde un punto de vista patológico cerebral relacionado con la formación de placas de proteína beta amiloide en el cerebro, se está considerando la enfermedad desde un punto de vista global”, explica.
Esta nueva mirada incorpora aspectos bioenergéticos, inflamatorios, inmunológicos y genéticos y, según Barrachina, está permitiendo avanzar hacia un conocimiento más holístico de la enfermedad y abrir nuevos frentes para el desarrollo de tratamientos.
Anticipar la progresión para avanzar hacia la medicina personalizada
La capacidad de conocer cómo puede evolucionar cada paciente adquiere especial importancia cuando aparecen los primeros síntomas de deterioro cognitivo. “El poder intervenir de forma temprana y en fases donde todavía no está clara la evolución de pacientes con los primeros síntomas de deterioro cognitivo abre un mayor abanico de posibilidades para el paciente”, señala Barrachina.
En este ámbito trabaja ADmit Therapeutics con MAP-AD®, una prueba in vitro con marcado CE-IVDR dirigida a pronosticar la progresión desde el deterioro cognitivo leve hacia la demencia debida a enfermedad de Alzheimer. La tecnología combina biomarcadores sanguíneos basados en la metilación del ADN mitocondrial con factores de riesgo como el genotipo ApoE, la edad y la evaluación neuropsicológica, junto con tecnologías de Next Generation Sequencing y Machine Learning.
“MAP-AD® aporta el pronóstico a la evolución a demencia de la enfermedad, que es el aspecto clínico más relevante y que determina la evolución del paciente y su relación con su entorno”, explica Barrachina. Esta información puede complementar los datos sobre la patología cerebral y otros aspectos clínicos para avanzar hacia un abordaje más personalizado.
Biotecnología e inteligencia artificial para integrar más información
Uno de los cambios que señala ADmit Therapeutics es la posibilidad de incorporar al abordaje de la enfermedad variables que tradicionalmente han recibido menor atención. Barrachina advierte de que la presencia de placas de beta amiloide “no es capaz de explicar por sí sola la complejidad clínica de cada paciente”.
La inteligencia artificial y el Machine Learning permiten analizar conjuntamente esta información. “El uso de la inteligencia artificial y el ‘Machine Learning’ nos permite el análisis de todos estos datos del paciente de forma compleja, aportando un enfoque imposible si tratáramos los datos de manera individual y tradicional”, destaca.
Esta capacidad también puede contribuir a la investigación y desarrollo de nuevos tratamientos. La estratificación de pacientes continúa siendo uno de los retos de los ensayos clínicos, ya que, según explica Barrachina, existen pacientes con placas de beta amiloide que posteriormente no desarrollan demencia. Incorporar biomarcadores de progresión cognitiva puede ayudar a definir mejor los diferentes grupos de pacientes.
El reto de trasladar la innovación al sistema sanitario
El desarrollo de nuevas tecnologías plantea también el desafío de incorporarlas a la práctica clínica. Barrachina señala que los procedimientos y regulaciones pueden ralentizar la adopción de nuevas soluciones, especialmente en los sistemas públicos.
En el caso de MAP-AD®, su marcado CE-IVDR permite a la compañía comenzar a colaborar con neurólogos y comercializar el producto, aunque, según Barrachina, todavía sea necesario “ir venciendo las resistencias establecidas por los procedimientos habituales”.
De cara a los próximos años, la CEO de ADmit Therapeutics contempla un escenario “muy esperanzador”, marcado por una comprensión más amplia de la enfermedad y por la integración de nuevos datos con herramientas de inteligencia artificial. “Todos estos datos y la inteligencia artificial que ya hemos incorporado nosotros están haciendo que el Alzheimer empiece un camino similar al de la oncología, que ya permite el seguimiento y tratamiento de los pacientes oncológicos de manera muy personalizada”, concluye.