La biotecnología impulsa un abordaje más temprano y personalizado de la sepsis
Analizamos junto a expertos clínicos, investigadores y nuestro socio Viva In Vitro Diagnostics los principales retos en el abordaje de la sepsis y cómo los nuevos biomarcadores y herramientas biotecnológicas pueden contribuir a una detección más temprana, una mejor estratificación de los pacientes y una medicina más personalizada.
La sepsis continúa siendo uno de los grandes retos de salud pública a escala mundial. Se trata de una emergencia médica provocada por una respuesta extrema del organismo frente a una infección que puede causar disfunción orgánica, fallo multiorgánico y muerte si no se identifica y trata rápidamente.
Las estimaciones globales de referencia utilizadas por la Organización Mundial de la Salud sitúan su impacto en 48,9 millones de casos y 11 millones de muertes relacionadas con la sepsis, aproximadamente el 20% de todas las muertes mundiales. En España, alrededor de 50.000 personas se ven afectadas cada año y unas 17.000 fallecen, según datos difundidos en 2026 por el Hospital Universitario de La Princesa. Su elevada mortalidad y la rapidez con la que puede evolucionar convierten el tiempo en un factor determinante para su abordaje.
A pesar de los avances, la sepsis continúa planteando importantes desafíos relacionados con su detección precoz, la heterogeneidad de la respuesta inmunitaria de los pacientes, la identificación y estratificación de aquellos con mayor riesgo de deterioro y la resistencia a los antimicrobianos. A estos retos clínicos se suma su impacto sobre las unidades de cuidados intensivos y los recursos sanitarios.
En este escenario, la biotecnología está abriendo nuevas posibilidades para avanzar hacia un abordaje más temprano y personalizado. Viva In Vitro Diagnostics, socio de AseBio, trabaja en el desarrollo y validación clínica de nuevos biomarcadores relacionados con la respuesta inmunitaria, con el objetivo de mejorar el pronóstico, la estratificación inmunológica y la monitorización de los pacientes con sepsis. Su tecnología VIVA-ELISA® mide la activación funcional del inflamasoma NLRP3 y actualmente está siendo evaluada en colaboración con diferentes hospitales y centros de investigación españoles.
Con motivo del Día Mundial de la Sepsis, desde AseBio abordamos los principales retos que plantea esta emergencia médica desde cuatro perspectivas complementarias: la práctica clínica y el futuro de su abordaje, su impacto en las UCI y el sistema sanitario, y la investigación y validación de nuevas herramientas para avanzar hacia la medicina de precisión.
Detectar antes y tratar de forma más precisa
Uno de los principales desafíos en el abordaje de la sepsis sigue siendo su detección precoz en contextos clínicos muy diferentes. La enfermedad puede identificarse tanto en personas que llegan a los servicios de urgencias con una infección aguda como en pacientes ya hospitalizados que presentan múltiples patologías de base, tratamientos complejos y signos clínicos menos específicos.
Para el Dr. Ricard Ferrer, jefe de grupo de Shock, Disfunción Orgánica y Resucitación del Vall Hebron Institut de Recerca y jefe del Servicio de Medicina Intensiva del Vall d’Hebron Hospital Universitari, uno de los retos fundamentales es identificar qué pacientes están desarrollando una respuesta desregulada a la infección antes de que aparezca un daño orgánico irreversible. Esto requiere herramientas diagnósticas que mantengan su fiabilidad en escenarios y perfiles de pacientes muy distintos.
En este sentido, Ferrer sitúa el mayor margen de mejora en combinar la evaluación clínica con biomarcadores más precisos y herramientas de apoyo a la decisión clínica que permitan reconocer la sepsis de manera temprana y homogénea en los diferentes ámbitos asistenciales. En este proceso, señala que “la digitalización y las herramientas de inteligencia artificial, integradas en el proceso asistencial, probablemente serán instrumentales en este cambio”. Una detección más temprana permitiría iniciar antes los tratamientos adecuados y contribuir a mejorar el pronóstico y reducir la mortalidad.
Pero avanzar en el abordaje de la sepsis implica también dejar de considerar a estos pacientes como un grupo homogéneo. Como explica Ferrer, bajo el término sepsis existen perfiles biológicos y clínicos muy diferentes: mientras algunos pacientes desarrollan una respuesta inflamatoria excesiva, en otros predomina una situación de inmunosupresión, diferencias que pueden tener implicaciones terapéuticas relevantes. Por ello, asegura que “el manejo de la sepsis se dirige claramente hacia una medicina de precisión”.
En este escenario, los biomarcadores tendrán un papel que irá más allá del diagnóstico. “Más que buscar un marcador único, el futuro pasa por paneles de biomarcadores que aporten información complementaria sobre inflamación, respuesta inmunitaria, daño orgánico y pronóstico”, destaca Ferrer.
Su integración con tecnologías diagnósticas rápidas, inteligencia artificial y sistemas de apoyo a la decisión clínica podría permitir interpretar grandes volúmenes de datos en tiempo real y ayudar a los profesionales a tomar decisiones más precisas sobre el ingreso, la intensidad del tratamiento o el uso de terapias dirigidas. El objetivo final, resume Ferrer, es avanzar hacia “un modelo en el que la sepsis dejará de abordarse como una entidad única para tratarse de una manera cada vez más personalizada”.
El impacto de la sepsis en las UCI y los recursos hospitalarios
El impacto de la sepsis no se limita a su elevada mortalidad. Su atención supone también una importante carga asistencial para las unidades de cuidados intensivos, tanto por el volumen de pacientes como por la gravedad de los cuadros que presentan.
Según explica el Dr. Carlos García-Palenciano, jefe del Servicio de Anestesia y Reanimación del Hospital Virgen de la Arrixaca, aproximadamente un 30% de los pacientes atendidos en una UCI tiene una sepsis y, de ellos, entre un 30 y un 46% fallece durante su estancia en estas unidades. Unas cifras que, además, deben interpretarse teniendo en cuenta que los criterios diagnósticos de la sepsis han ido variando a lo largo del tiempo. Por ello, señala, “si somos menos estrictos en la definición de esta, estos números podrían incluso ser más elevados”.
Ante esta realidad, la identificación temprana vuelve a convertirse en un elemento fundamental. Actualmente, el diagnóstico se realiza mediante un conjunto de pruebas de laboratorio y observaciones clínicas que, en muchas ocasiones, aparecen cuando el cuadro ya está evolucionado. “Un diagnóstico temprano facilita el tratamiento temprano y aumenta la supervivencia”, destaca García-Palenciano.
Esta capacidad de anticipación puede tener también implicaciones sobre la utilización de los recursos hospitalarios. Como explica el especialista, la sepsis es un mecanismo inmunitario todavía poco conocido que acaba dañando órganos importantes, cuyo soporte requiere una utilización considerable de recursos.
De los biomarcadores a una medicina de precisión en sepsis
Por su parte, el Dr. Gerardo Aguilar, jefe de la Unidad de Cuidados Críticos del Departamento de Anestesiología y Cuidados Críticos del Hospital Clínic Universitari de València, explica que la transcriptómica, la proteómica y el análisis de las células inmunitarias están permitiendo identificar distintos endotipos asociados con la gravedad y el pronóstico.
En este escenario, los biomarcadores pueden ayudar a comprender cómo está respondiendo el sistema inmunitario de cada paciente. “Probablemente no sea suficiente con un biomarcador estático. Necesitamos biomarcadores funcionales y, cuando sea posible, seriados”, señala Aguilar. Entre las vías de interés se encuentra el inflamasoma NLRP3, que forma parte de la respuesta inmunitaria innata y cuya dinámica podría contener información pronóstica.
El objetivo es conseguir información que pueda trasladarse a las decisiones clínicas: identificar antes al paciente con riesgo de deterioro, monitorizar cómo evoluciona su respuesta inmunitaria y, en el futuro, seleccionar tratamientos según el mecanismo biológico predominante.
En esta dirección, INCLIVA participa junto a Viva In Vitro Diagnostics en el estudio de la activación funcional del inflamasoma NLRP3. Para que este tipo de herramientas llegue a la práctica asistencial será necesario demostrar, según Aguilar, “robustez analítica, validez clínica, utilidad asistencial y una integración suficientemente rápida y sencilla en el flujo hospitalario”. El objetivo final es avanzar desde el tratamiento de la sepsis como un único síndrome hacia un abordaje del paciente según su perfil biológico concreto.
La biotecnología para avanzar hacia un abordaje más personalizado
Para Toni Vilaplana, CEO de Viva In Vitro Diagnostics, la biotecnología puede desempeñar un papel clave mediante el desarrollo de herramientas que proporcionen información más profunda sobre lo que está ocurriendo en cada paciente. “La medicina de precisión en sepsis necesitará biomarcadores que no solo indiquen presencia de infección o inflamación, sino que ayuden a estratificar riesgo, identificar perfiles biológicos y apoyar mejores decisiones clínicas”, explica.
El reto es trasladar estos avances desde el laboratorio hasta la práctica asistencial. Para Vilaplana, esto implica “convertir una observación científica prometedora en una herramienta robusta, reproducible, escalable y útil en un entorno clínico real”. Un proceso que requiere la colaboración entre hospitales, clínicos, investigadores, expertos regulatorios y sistemas de calidad, además de validación científica, estudios clínicos y traslacionales, desarrollo tecnológico, industrialización y cumplimiento regulatorio.
En el caso de Viva In Vitro Diagnostics, la sepsis constituye su primera indicación clínica de validación traslacional. El objetivo, explica Vilaplana, es generar evidencia sólida y desarrollar una tecnología que pueda “integrarse en el futuro en los circuitos clínicos de forma útil, segura y sostenible”.