El capital riesgo especializado, clave en la internacionalización del sector 'biotech'
#VozBiotech | Las compañías participadas por capital riesgo especializado tienen mayor potencial de crecimiento y captación de talento, se adaptan mejor a contextos adversos y atraen más inversión internacional
En los últimos años el sector biotecnológico ha cobrado mayor relevancia y ha despertado el interés de inversores generalistas que hasta ahora no lo contemplaban como objetivo de inversión, y a su vez, ha atraído la atención de inversores internacionales especializados que anteriormente no tenían a las empresas biotecnológicas españolas en sus radares.
Las gestoras españolas de capital riesgo especializado han sido clave en este creciente interés y en la exposición internacional de la biotecnología española. En un sector como el nuestro, tan distinto de otros en los que suele invertir el capital riesgo, la especialización de los inversores ha sido esencial para convertir el conocimiento científico en compañías de éxito a nivel internacional y con impacto en la sociedad.
La biotecnología es un sector global con unas características y ritmos propios. Las compañías participadas por capital riesgo especializado tienen mayor potencial de crecimiento y captación de talento, se adaptan mejor a contextos adversos y atraen más inversión internacional. Precisamente, el hecho de disponer de una base internacional especializada pone a su alcance una extensa red de talento global, tanto a nivel de equipo gestor como de asesores externos.
Las compañías biotecnológicas precisan de grandes cantidades de capital para poder desarrollar sus productos, y es el capital riesgo especializado quien mayoritariamente aporta la financiación necesaria. Esto se debe a que, por su modelo de negocio, dichas compañías no pueden acceder a las formas tradicionales de financiación. La elevada necesidad de capital hace que la coinversión con otros inversores especializados sea esencial. En este contexto, la importancia de la internacionalización es aún más relevante para estas compañías, y contar con músculo financiero suficiente puede ser decisivo para su éxito o fracaso.
Era el año 2007 cuando Ysios llevó a cabo su primera inversión en Cellerix, una de las pocas empresas biotecnológicas españolas centrada en el desarrollo de productos terapéuticos conocidas en ese momento. La primera ronda institucional de Cellerix, por un importe de 27,2 millones de euros, atrajo a varios inversores internacionales especializados como Life Science Partners y los fondos corporativos de Roche y Novartis, entre otros. Hasta ese momento ninguna compañía biotecnológica española había conseguido algo así. A aquella primera ronda le siguió una segunda de 27 millones de euros. En 2011 la compañía se fusionó con Tigenix, una empresa cotizada en el Euronext de Bruselas. La ciencia de Cellerix prevaleció y el equipo humano también. La nueva compañía continuó el desarrollo de los programas de Cellerix, levantó capital adicional y finalmente en 2018 fue adquirida por la multinacional farmacéutica japonesa Takeda. La historia de Cellerix es un buen ejemplo del valor que el capital riesgo especializado puede crear y de cómo la exposición internacional puede ser la clave del éxito.
Desde aquella primera inversión en Cellerix hemos visto aumentar significativamente el interés de inversores internacionales por la biotecnología española. En nuestro caso, de los más de 120 inversores internacionales que han coinvertido con nosotros a nivel global, 24 lo han hecho en empresas españolas aportando hasta cuatro veces el capital invertido por Ysios.
La presencia de un inversor nacional con el que los inversores internacionales especializados hayan coinvertido en otras ocasiones en otros países les da la confianza necesaria para invertir por primera vez en nuestro país. Uno de los ejemplos más recientes y notables es la primera inversión en España de uno de los mayores fondos estadounidenses de venture capital especializado a nivel global, NEA, que participó en la ronda de financiación de 50 millones de euros de nuestra compañía participada SpliceBio. En esta ronda también entraron otros inversores internacionales que habían invertido en España con nosotros anteriormente, como el fondo corporativo de Novartis y el fondo holandés Gilde.
Si bien es cierto que España está todavía lejos de alcanzar el nivel de madurez y consolidación que ya existe en otros países, los datos recogidos por las principales asociaciones del sector biotecnológico y del capital riesgo muestran que en los últimos años se han alcanzado cifras récord. 2021 se cerró con una cifra de inversión de 180 millones de euros, lo que representa un incremento del 20% respecto al año anterior. Confiamos en que los datos correspondientes a 2022 sean aún mejores, y creemos que se dan las circunstancias adecuadas para que esta tendencia se mantenga. En 2021 también hubo un incremento del tamaño de las operaciones con participación de inversores internacionales, superando los 100 millones de euros en total. Teniendo en cuenta el nivel de exigencia y selectividad de estos inversores, estos datos confirman la solidez y el potencial de las compañías biotecnológicas españolas.
Además de Cellerix ha habido dos compañías españolas más entre las inversiones de Ysios que han completado el ciclo desde su creación, pasando por la financiación inicial de inversores locales, la participación posterior de inversores internacionales y la adquisición por parte de una multinacional. Una de ellas es STAT Dx, invertimos en su primera ronda de financiación, así como en las dos rondas siguientes junto con inversores internacionales especializados, incluyendo 3 inversores corporativos. En 2018 la compañía fue adquirida por la multinacional Qiagen por hasta 191 millones de dólares, quien tras la adquisición incrementó sustancialmente la plantilla de la compañía en Barcelona, así como sus capacidades de I+D y fabricación. La otra compañía que ha completado el ciclo desde su creación hasta la adquisición es Sanifit, en la que invertimos junto con varios inversores internacionales y fue adquirida recientemente por la multinacional Vifor Pharma por hasta 1.000 millones de euros en función de ciertos hitos comerciales.
Desde nuestros inicios hemos visto un crecimiento exponencial del sector. Las rondas de financiación de importes elevados como la recientemente levantada por SpliceBio, la presencia de inversores internacionales, los casos de éxito de compañías que han completado muy satisfactoriamente el ciclo inversión, gestión y desinversión son hechos que están marcando un antes y un después en el sector biotecnológico español.