#PremiosComunicaciónAseBio | Rosa Porcel: “Divulgar ciencia es formar una sociedad crítica, informada y comprometida”
Entrevistamos a la ganadora del Premio Honorífico de los Premios AseBio de Comunicación y Divulgación de la Biotecnología 2025.
Rosa Porcel, investigadora y divulgadora científica, ha sido galardonada con el premio honorífico de los Premios AseBio de Comunicación y Divulgación de la Biotecnología 2025, en reconocimiento a su trayectoria en la promoción del conocimiento científico en el ámbito de la biotecnología. En esta entrevista, repasa su trabajo como comunicadora, su visión sobre la divulgación científica y los retos actuales en la conexión entre ciencia y sociedad.
AseBio. Cuéntanos un poco sobre ti y sobre tu trayectoria. ¿Cuál es tu área de investigación?
Rosa Porcel. Bueno, actualmente soy profesora titular del departamento de Biotecnología de la Universitat Politècnica de València (UPV) e investigadora en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP), un centro mixto del CSIC y la UPV.
Llevo más de 25 años trabajando con plantas y siempre, abordando el tema de la tolerancia al estrés. Las plantas se estresan igual que nosotros, y eso se refleja en su desarrollo y producción, así que nos preocupamos de que las plantas puedan tolerar estreses como la sequía. Nos centramos especialmente en la sequía y en la salinidad porque son las principales causas de pérdida de las cosechas a nivel mundial y eso al final se traduce en escasez de alimentos, inestabilidad de los precios y, en definitiva, inseguridad alimentaria. Los cultivos resistentes a sequía pueden prosperar en condiciones de escasez de agua y, como todos sabemos, el cambio climático está exacerbando los fenómenos meteorológicos, incluida la sequía. Ahora tenemos episodios más frecuentes, más prolongados y más severos. En mi carrera investigadora comencé evaluando los mecanismos que tenían las plantas micorrizadas para tolerar el estrés hídrico. Las micorrizas arbusculares son unos hongos microscópicos que viven asociados desde hace más de 400 millones de años en las raíces de las plantas otorgando agua y nutrientes (especialmente fósforo) y protección al estrés, a cambio de azúcares que el hongo no puede sintetizar. Hemos avanzado mucho en esta área y ahora sabemos mejor cómo lo hacen y qué estrategias utilizan para resistir.
Actualmente, sigo trabajando con tolerancia al estrés y de alguna manera, también con micorrizas.
¿Qué hacemos ahora en nuestro grupo de investigación? Pues para conseguir esa tolerancia a la sequía, trabajamos con dos enfoques experimentales. Uno de ellos es mediante biotecnología, desarrollando nuevas variedades de cultivos con esta característica mediante la edición genética (CRISPR/cas9) y el otro, es un enfoque más aplicado, donde la idea es identificar, evaluar y caracterizar nuevos bioestimulantes o formulados de estos capaces de conferir resistencia a la sequía y/o salinidad en cultivos de interés. A veces utilizamos subproductos agrícolas así que, en parte, es una forma de hacer economía circular.
Por cierto, un bioestimulante es sustancia, mezcla de sustancias o microorganismo que, al aplicarse a las plantas, estimula procesos naturales para mejorar su crecimiento, desarrollo, absorción de nutrientes, resistencia al estrés y calidad de la cosecha, de manera que es otra vía completamente natural de conseguir que las plantas toleren mejor el estrés.
AseBio. ¿Qué ha significado para ti recibir el Premio Honorífico de los Premios AseBio de Comunicación y Divulgación de la Biotecnología?
Rosa Porcel. El mayor reconocimiento que he tenido hasta ahora en mi carrera. El día que me lo comunicaron no me lo podía creer. Fue inesperado, emocionante. Primero, porque es un Premio al que yo no concurrí, así que fue totalmente sorprendente y luego, porque habiendo desarrollado toda mi investigación, docencia y divulgación en Biotecnología, es un reconocimiento que supone un honor inmenso. AseBio es la casa que agrupa y representa el vibrante motor de la biotecnología en España –un sector crucial para nuestro futuro, nuestra salud y nuestro bienestar–, así que el hecho de que haya decidido reconocer mi trayectoria y mi labor en el ámbito de la divulgación científica, es uno de los mayores reconocimientos que podría haber imaginado en mi carrera profesional.
AseBio. Eres doctora en biología y llevas años trabajando en investigación. ¿Qué te llevó a dar el paso hacia la divulgación científica?
Rosa Porcel. Siempre he defendido la idea de que la ciencia y la tecnología, y muy especialmente la biotecnología con la enorme capacidad que tiene para generar cambios conlleva la responsabilidad de no quedarse aisladas en laboratorios, escrita en artículos científicos o presentada en congresos. En estos entornos se comparten los hallazgos normalmente en otro idioma y están destinados a otros colegas interesados en la misma área de conocimiento. Esa información no sale a la calle, no llega a la gente.
No se transmite y, por tanto, la ciencia y la investigación que hacemos no se pone en valor. Hace ya 14 años que sentí que debía salir al encuentro de la sociedad y contarle en qué se invertía el dinero con el que se financiaba la Ciencia. Era una forma de devolver el conocimiento generado y de que, como he dicho antes, valorara lo que hacemos para que todos fuéramos conscientes de la importancia de invertir en Ciencia.
La divulgación es mucho más que "traducir" lo complicado; es una labor de tender puentes para el entendimiento mutuo, de cultivar el espíritu crítico, de sembrar la inspiración en las nuevas generaciones y de asegurar que los avances, tanto científicos como empresariales, se den en un contexto de una sociedad informada y que toma parte activa. Hay una reflexión del expresidente de Harvard, Derek Bok, que considero muy pertinente: “Si cree usted que la educación es cara, pruebe con la ignorancia”. Creo firmemente que comunicar la ciencia, y la biotecnología en particular, es esencial para infundir confianza, para que se aprecie el valor de la investigación que hacemos, el tremendo esfuerzo innovador de nuestro país y para que se entienda con claridad el beneficio real y positivo que aporta a la vida de todos.
AseBio. En tus años de experiencia, ¿qué cambios has observado en la forma en la que se hace divulgación científica en España?
Rosa Porcel. ¡Uf, muchos! Pero haciendo un balance general diría que para bien. El cambio más notable que he visto es la diversificación de formatos. Cuando yo empecé básicamente el único formato era el blog (algo en TV y radio, pero poco). Todos los que nos iniciábamos en la divulgación abríamos un blog temático. Había blogs de astronomía, de alimentación, de matemáticas, de física… jejejeje cómo han cambiado las cosas. El mío era de biotecnología vegetal y como norma recuerdo que los comentarios no estaban moderados (ahora sí) y advertía que no iba a admitir faltas de respeto, pseudociencia ni publicidad. Es alucinante la cantidad de cosas que una persona es capaz de decir cuando se esconde tras un pseudónimo. Ahora se utilizan blog minoritariamente y han irrumpido otros formatos en los que hay que leer menos y la información nos llega cómodamente, especialmente en redes sociales (X, Instagram, Tik Tok), podcast, Youtube, hay más eventos y festivales científicos y por suerte, un boom de libros de divulgación.
Hemos pasado de que la actividad divulgadora sea considerada una “pérdida de tiempo” a que haya un mayor reconocimiento, más profesionalización y que ahora contemos con una mayor implicación de la comunidad científica. Actualmente es una labor reconocida que tiene mayor apoyo y financiación. Cada vez hay más formación como másteres en comunicación científica y son más las Universidades que han creado Cátedras de Cultura Científica y otras estructuras similares dedicadas a la divulgación, a menudo apoyadas por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT). Cabe destacar la de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), que es de las más activas y reconocidas en España, desarrollando una amplia gama de actividades y proyectos.
AseBio. ¿Cuáles dirías que son los principales desafíos a los que se enfrenta hoy la comunicación científica?
Rosa Porcel. Pues te podría decir que los mismos desafíos a los que nos enfrentábamos hace años. Nunca antes habíamos tenido tanto acceso a datos y conocimiento, pero esto no se traduce necesariamente en una sociedad mejor informada o más comprometida con la ciencia. En esta era digital, la cantidad de información disponible es abrumadora. Esto dificulta que la información científica de calidad destaque entre el ruido, los bulos, las pseudociencias y la desinformación, que se propaga a una velocidad vertiginosa, especialmente a través de redes sociales y WhatsApp. ¡Cuántas veces hemos tenido que desmentir algún bulo pseudocientífico que nos ha llegado por WhatsApp! Es un desafío crucial combatir la información sin rigor y ayudar a la audiencia a discernir entre fuentes fiables y no fiables. El problema de esto es que, aunque se desmienta un bulo y se proporcione la información correcta, ya no lo hace a la misma rapidez ni llega al mismo público objetivo.
Siempre será un desafío adaptar la información científica de manera clara, sencilla y atractiva, sin caer en la simplificación excesiva o la inexactitud. La ciencia utiliza un lenguaje técnico y conceptos difíciles de comprender para quien no está familiarizado, así que hemos de intentar “traducir y adaptar el lenguaje”. Y relacionado con esto, yo diría que es imprescindible saber captar la atención y, sobre todo, mantenerla en la audiencia.
Podría mencionar algunos más, pero para no extenderme demasiado, termino revindicando mayor financiación y reconocimiento institucional.
AseBio, ¿Cómo crees que se puede combatir la desinformación científica en redes sociales y medios?
Rosa Porcel. Es un tema complejo, porque es más frecuente de lo que nos gustaría, hay personas con las que no se puede razonar, requiere muchísimo esfuerzo solucionar este problema y no siempre se consigue. Es agotador.
Una forma es desmentir los bulos de una manera rigurosa, comprensible y explicando por qué son falsos y cómo se pueden identificar. Podemos fomentar el pensamiento crítico, ayudando a la sociedad a cuestionar las cosas, impulsar el debate y la discusión.
Por otro lado, promover no solo la comunicación científica de calidad por parte de investigadores y divulgadores, sino también un periodismo de calidad, riguroso, basado en la verificación de hechos, la diversidad de fuentes y la presentación equilibrada de la información.
Una de las formas más efectivas, aunque no confío en que se aplique, es que las plataformas tengan un rol activo a la hora de moderar, etiquetar y priorizar contenido fiable. Vemos cómo se censura una foto de un pecho dando de mamar, pero se permite la publicación de informaciones falsas y potencialmente peligrosas.
Tendríamos que combatir menos desinformación científica si la sociedad tuviera mayor alfabetización científica y mediática y generáramos confianza en el experto y las instituciones científicas. No puede ser que en un debate se ponga al mismo nivel a un científico experto con un activista.
AseBio. ¿Qué papel juegan los divulgadores/as en la construcción de una sociedad más crítica y mejor informada?
Rosa Porcel. Yo creo que realmente tienen un papel fundamental. Son el nexo entre el conocimiento científico especializado y el público general.
Los divulgadores científicos son capaces, como ya hemos dicho, de simplificar conceptos complejos para que la ciudadanía tome decisiones fundamentadas. Desde su divulgación se encargan de fomentar el pensamiento crítico explicando el método científico, dando información veraz basada en fuentes fiables y de alguna manera, son capaces de formar a la sociedad para discernir información y combatir la desinformación activamente. Es cierto que, si el divulgador/a es un investigador/a, puede generar confianza en la ciencia porque está humanizando a los investigadores y nuestro trabajo y, precisamente por eso, es capaz de despertar vocaciones. Hay grandes casos de científicos que son divulgadores que han inspirado a generaciones enteras (Carl Sagan, Neil de Grasse Tyson o Feynman, por ejemplo).
AseBio. ¿Qué consejo le darías a jóvenes investigadoras o investigadores que estén pensando en iniciarse en la divulgación científica?
Rosa Porcel. Lo primero que les diría es que encontraran su nicho, su tema. Mi consejo es que siempre se hable de lo que uno sabe. Aun haciéndolo así, uno se puede equivocar, así que imagina si hablas de lo que no dominas. Siempre les digo que mantengan el rigor científico. La credibilidad (y la reputación) es como la confianza; es algo que se gana poco a poco y se puede perder en un momento. Hay que ser siempre honesto y humilde para decir “no lo sé” cuando te pregunten algo que desconozcas, para dar los créditos al autor de la foto que vayan a usar, o pedir disculpas si es necesario.
Todo eso me parece lo más importante, pero no lo único. También les diría que adapten el mensaje, el formato y el vocabulario a su audiencia y busquen el feedback, que es vital para mejorar.
La divulgación es un esfuerzo gratificante, pero también es verdad que es continuo y exigente en cuanto a tiempo. Los animaría a divulgar, claro, pero sobre todo, a completar su etapa investigadora.