AseBio

La fructífera senda de la internacionalización

#VozBiotech | La interacción con el exterior aumenta nuestra capacidad de crecimiento, favorece el progreso y nos permite ser más versátiles y resistentes a la adversidad

Carmen Gilabert
Carmen Gilabert, resp. de comunciación de FPCM
Internacional

Cuando el filósofo y sociólogo Herbert Marshall MᴄLuhan acuñó en 1964 la expresión de aldea global para explicar el alcance de las comunicaciones de masas y su repercusión en la difusión de la información y el conocimiento, no sólo analizó las consecuencias del importante desarrollo tecnológico del siglo XX en la disciplina de las ciencias de la información, sino que también predijo con acierto el devenir del propio mundo y del nuevo paradigma relacional económico y social que se iba establecer en el futuro inmediato. Y es que este oxímoron con su ambivalencia de significado en los conceptos dentro y fuera ya sugiere el término internacionalización que, referido al ámbito empresarial, describe las relaciones y acuerdos comerciales para vender productos y servicios en nuevos mercados y en otros países distintos al de origen.

Pero ¿cuáles son las ventajas de la internacionalización? Si pensáramos en la internacionalización desde un punto de vista meramente sociológico, por establecer un símil con la propia teoría de la evolución de las sociedades, la interacción con el exterior aumenta nuestra capacidad de crecimiento, en cuanto conocemos otras realidades, con nuevas reglas y para las que debemos hablar nuevas lenguas con fluidez. Ese intercambio favorece el progreso y nos permite ser más versátiles y resistentes a la adversidad, porque aprenderemos a manejar más información sobre el comportamiento del entorno y sabremos cómo competir en distintos escenarios, con nuevas tendencias, regulaciones y, en definitiva, con predicciones diferentes a las habituales.   

La internacionalización de las empresas es positiva y necesaria porque implica crecimiento en el más amplio sentido de la palabra, es decir, incremento de las oportunidades de negocio, de la ventaja competitiva, de las ventas y de puestos de trabajo de calidad. Solo en 2021, tal y como recoge el informe anual que elabora AseBio, la actividad de las empresas 'biotech' ha representado el 0,9% del PIB y la tasa de las que han establecido acuerdos internacionales se ha incrementado en un 20% respecto al año anterior, siendo Estados Unidos uno de los países más elegidos para tejer nuevas alianzas.   

De forma prácticamente extendida entre las entidades que ven en la innovación el motor del cambio real, la internacionalización empresarial se percibe como un factor decisivo para consolidar el crecimiento y la competitividad. El devastador escenario de la pandemia por la covid-19 ha puesto de manifiesto el auténtico valor de la innovación. Las empresas 'biotech' que desarrollan y fabrican productos y servicios complejos en alguno de sus subsectores, caso de la salud humana y animal o la agroalimentación, han visto incrementado su valor, crecimiento y reconocimiento, al afrontar soluciones urgentes de índole global para las que han sido necesarias la cooperación y colaboración entre agentes de diversos países, en un momento de máxima vulnerabilidad y en el que los tiempos han ido en contra de la supervivencia de la población. 

En un mundo global conceptos como cooperación y colaboración son fundamentales para cimentar las bases de la viabilidad y proyección de los negocios. Conscientes de esta realidad y que el empleo de valor se genera en mayor medida por las pymes altamente innovadoras -de las que solo en Europa hay cerca de 2,3 millones- la Comisión Europea crea en 2008 una red -la Enterprise Europe Network (EEN)- que ofrece servicios sin coste a aquellas pymes que quieren internacionalizarse, a fin de asesorarles de forma personalizada en todo su proceso de incursión en nuevos mercados.

Esta potente estructura de apoyo, de la que la Fundación Parque Científico de Madrid (FPCM) es socia, se sirve de aliados estratégicos como parques científicos y tecnológicos, universidades, centros tecnológicos y agencias de desarrollo local y regional, para ofrecer, entre otros, servicios de búsqueda de socios en eventos internacionales, asesoramiento sobre financiación europea, servicios de sostenibilidad para implementar la Agenda 2030 y diagnósticos para mejorar las capacidades de gestión de la innovación.

Los datos de la red EEN en 2021 dan cuenta del positivo impacto de la actividad internacional de este pujante sector. De los 56 acuerdos suscritos con socios internacionales, contabilizados por el grupo interno sectorial BioChemTech, 8 han contado con la participación de empresas españolas, lo que representa el 14,30% del total de acuerdos (EISMEA, 2021), cifras que pueden ser un aliciente para que las empresas 'biotech' españolas no se aparten de la productiva senda de la internacionalización.