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#MujerBiotech | Adriana Casillas: “Si las mujeres confían en ellas y aportan soluciones, tendrán visibilidad”

AseBio publica su séptima entrevista del proyecto “El testimonio de 10 Mujeres Biotech en pandemia” con motivo del 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, con Adriana Casillas, CEO y co-fundadora de Tebrio, una start-up que desarrolla productos basados en insectos como alternativas agroalimentarias

Adriana Casillas

Adriana Casillas nació en Salamanca hace 37 años y hace seis, creó su propia empresa biotecnológica para revolucionar el sector agroalimentario con productos basados en insectos. Para ella es urgente crear y redefinir nuevas formas de producción, una necesidad evidente si se tiene en mente que en 2035 habrá un déficit total de 250 millones de toneladas anuales de proteínas, tal y como nos cuenta. Frente a tales retos globales, lo que tiene claro cuando se le pregunta por ello, es que, tanto mujeres como hombres, tenemos que cambiar nuestra forma de pensar y aquellas empresas dónde no suceda, se quedarán atrás. Un punto importante para ella es el siguiente: las mujeres tienen que confiar en ellas y arriesgarse porque de todos los errores se aprende. Ella misma es un ejemplo de ello y ha conseguido dar soluciones llevando sus ideas al terreno, como aconsejaba Olga Rué, con la cual su discurso tiene muchos puntos en común: “Te caes, te levantas y sigues. Es así como se hace el camino.” 

AseBio. Tú sí que te has arriesgado y has confiado en tu idea… Cuéntanos cuál ha sido tu recorrido.

Adriana Casillas. Desarrollar proyectos siempre ha sido una de mis grandes inquietudes y me enfrento a ello con bastante empeño. Me encanta el mundo empresarial, la creación de propuestas de valor que generen cambios en cualquiera de los ámbitos o mercados y no siempre desde una perspectiva científica, sino también humanista. Considero que la sociedad para ser próspera tiene que encontrar un equilibrio entre las dos disciplinas. Es más, considero que el librepensamiento es el germen del avance científico. Actualmente nos encontramos en un momento donde la ciencia tiene un aporte clave para dirigir nuestro futuro como especie, y debe estar al servicio de la sociedad. Yo vengo del sector de la industria del arte, quizá por eso mi pensamiento. He estado trabajando en diferentes proyectos empresariales relacionados con el mundo de la cultura tanto en Europa como en Estados Unidos, y tengo una formación en gestión de empresas artísticas, biotecnología y sector agroalimentario. No soy una mujer científica, sino una mujer emprendedora, que gestiona una empresa biotecnológica.

AseBio. Háblanos de tu día a día…

Adriana Casillas. Mi día a día es entretenido. Mi trabajo es crear y enmarcar los objetivos de la empresa en todas sus verticales y acompaño al equipo de Tebrio durante todo el proceso hacia esos objetivos que hemos marcado, con todo lo que ello conlleva. Detecto amenazas e intento convertirlas en oportunidades lo antes posibles, entre otras tareas de ejecución relacionadas con la actividad empresarial. También trabajo para la regulación de nuevos productos basado en insectos para su uso en mercados ya establecidos, y por el posicionamiento de la empresa a nivel global. Por otro lado, y más en los tiempos que corren, me dedico a apagar fuegos. Vivimos tiempos muy complicados. Somos una empresa industrial muy innovadora y en pleno crecimiento, nos está afectando mucho los lockdowns de terceros países con los que trabajamos. Nunca pensamos en ello cuando hicimos nuestros análisis de riesgo.  No pensábamos que los problemas nos vendrían de fuera. Requiere un trabajo de equipo brutal. 

AseBio. ¿Y has sentido alguna desventaja laboral u obstáculos durante estos retos laborales por ser mujer?

Adriana Casillas. A ver… en temas de desigualdad, hay de todo. Es muy complicado dar una opinión concreta. Si bien es verdad que me considero una privilegiada por trabajar en el sector biotech, no pasa lo mismo en otros sectores. Tenemos que demostrar siempre más que los hombres para ser consideradas, aunque una vez que lo hemos hecho, el trato no es distintivo. Por supuesto que me he encontrado casos de hombres que se han sentido incomodos a la hora de negociar conmigo, aunque no sé si es por mi personalidad o por cuestión de género. El mayor problema que yo he detectado lo tenemos dentro de nosotras mismas. Asumimos un rol y ciertas responsabilidades y cuando miramos algunos cargos nos sentimos más seguras si son ocupados por hombres. Es ahí donde tenemos que trabajar duro. Sacarnos de esa zona de confort cultural que no nos deja avanzar hacia la equidad. A partir de ahí, la empresa tiene que elegir un perfil que mejor encaje con su equipo y compañía y ahí no se entiende de géneros. Por ejemplo, en Tebrio, somos un 60% de mujeres y un 40% de hombres, pero es una mera casualidad. Hemos tenido la balanza decantada por uno u otro lado en momentos distintos. Donde hay que trabajar en general es en la equiparación de tareas y salarios, porque, en general, todavía no está bien estructurado. 

AseBio. ¿Qué fue lo que te motivó a entrar en el sector biotech?

Adriana Casillas. El sector biotech me pareció asombroso, pero lo que me motivó fue la urgente necesidad de rediseñar ciertas cadenas de valor y en concreto la alimentaria. El equilibro y el respeto de nuestras practicas industriales hacia el entorno en el cual vivimos está casi roto. Tenía una necesidad vital de ofrecer al mundo una alternativa donde pudiéramos convivir. De ahí nació Tebrio. 

AseBio. ¿Y cómo fue?

Adriana Casillas. No ha sido fácil ya que comenzamos de cero en casi todos los puntos. Teníamos una estrategia marcada desde el primer día, pero al no tener apoyo financiero, resultaba muy complicado poder adaptarse cuando las cosas no salían como estaban planeadas. Teníamos muchos conocimientos del sector de la agroalimentación y de las necesidades, pero nuestro talón de Aquiles era que nuestra capacidad financiera era nula y no teníamos equipo. Nos hemos tenido que enfrentar a situaciones de riesgo que venían de fuera. El aprendizaje ha sido enorme y el recorrido brutal. Hemos sido capaces de diseñar una industria desde cero y validarla, en cuestiones de procesos de producción, maquinarias propias, diseños propios en el mercado, etc. Una industria nueva que tiene un potencial enorme a nivel global tal y como se está demostrando, y que estamos tremendamente orgullosos de ser una de las referencias a nivel mundial.

AseBio. ¿Tebrio sería el futuro de la alimentación?

Adriana Casillas. Todo está tremendamente relacionado considerando que el impacto que está teniendo este tipo de virus hubiese sido mucho menor si la tierra hubiese estado más regenerada de lo que está actualmente y si las prácticas humanas no fuesen tan invasivas. Es necesario crear y redefinir nuevas formas de producción. La población está creciendo y contamos también con la amenaza del cambio climático que está mermando la capacidad productiva de la tierra y de los mares. Se calcula que. en el año 2035, que es ya, habrá un déficit total de 250 millones de toneladas anuales de proteínas. Encontrar soluciones viables a escala industrial para minimizar el impacto de las actividades agrícolas y ganaderas debe ser uno de los mayores focos de atención.

AseBio. Y con todas estas oportunidades que están naciendo, ¿consideras que las mujeres no se atreven a aprender? ¿Y qué consejo les darías?

Adriana Casillas. Las mujeres sí se atreven, pero he observado que no les gusta correr riesgos. Esto es una reacción relacionada con nuestra naturaleza y realmente creo que es complicado que se pueda cambiar. No obstante, en este punto, creo que tenemos que aceptar que solo a través del error existe un aprendizaje real. Te caes, te levantas y sigues. Es así como se hace el camino. Es la mejor manera de evolucionar. Las mujeres tenemos grandes capacidades, pero aun necesitamos confiar en nosotras mismas. Ese sería mi consejo.

AseBio. Si no se puede cambiar, ¿qué se puede hacer para que las mujeres lideren o emprendan?

Adriana Casillas. En ese punto hay diferencias claras. Una cosa es ponerte a emprender tu propia empresa y otra, ser directiva de una empresa ya creada. Ahí eres un trabajador más, tu riesgo disminuye. Pero es verdad que cuando una mujer llega a ser directiva de una empresa tiene una cierta edad y muchas tienen la necesidad de ser madres y se ven obligadas a decidir entre una cosa u otra. El puesto de directivo te exige mucho tiempo y dedicación. Lo que se puede hacer es intentar ayudar tanto a las empresas como a sus trabajadoras para que se puedan compaginar ambos roles.

AseBio. ¿Cómo consideras que ha afectado la COVID-19 a las mujeres del sector agroalimentario?

Adriana Casillas. El sector agroalimentario es un sector muy tradicional. Deberíamos distinguir qué tipos de trabajos están realizando las mujeres. Para la mujer científica considero que su visibilidad se ha visto afectada positivamente. En época de crisis, lo importante son las soluciones. Y las mujeres están teniendo de verdad un papel muy importante, exactamente igual que el hombre. La mujer siempre y cuando esté aportando tendrá visibilidad. 

AseBio. ¿Cuál sería la prioridad en esta lucha hacia esa equidad en los próximos años, tanto para tu empresa, como para el sector y la ciencia?

Adriana Casillas. Creo que el problema erradica del mismo punto. En realidad, el trabajo personal es lo que nos define. La única manera de hacernos visibles es a través de nuestra implicación personal, de nuestro trabajo, de nuestras aportaciones y de nuestras ganas de liderar. Todo empieza en nosotras mismas. Somos nosotras las que tenemos que hacernos ese hueco y hueco hay. 

AseBio. ¿Cómo trabajáis desde Tebrio para alcanzar la paridad?

Adriana Casillas. Nosotros trabajamos con ello con la más absoluta naturalidad. Cuando busco perfiles no me interesa saber si son hombres o mujeres, pero lo qué saben hacer, como se enfrentan a diferentes situaciones, cual ha sido su recorrido y si esa persona encaja en nuestro equipo y los valores de la compañía. Creo que antes de pensar en estrategias, lo primero que tenemos que hacer es comenzar a pensar de otra manera. Las empresas que no hagan eso, son las que se quedarán atrás. 

 

Por Agathe Cortes