A por la mejor versión de la biotecnología española
Las bioempresas son sinónimo de innovación y transformación, pues han perfilado desde siempre cada ámbito de su actividad para poder concentrar talento, nuevas tecnologías e investigación
Si hay un sector en España que sea consciente de que las grandes diferencias que marcan los pequeños detalles, ese es el sector biotecnológico. Las bioempresas son sinónimo de innovación y transformación, pues han perfilado desde siempre cada ámbito de su actividad para poder concentrar talento, nuevas tecnologías e investigación, entre otras áreas estratégicas que les permiten liderar en sus respectivos mercados.
La biotecnología invirtió más de 940 millones de euros en I+D durante 2019, según el último Informe AseBio. Una innovación que determina el avance, seguridad y calidad de vida de nuestra sociedad, resolviendo retos a los que sólo biotecnología puede dar respuesta.
Un rol transformador que confirma datos como que sea el sector que más invierte en I+D en relación a su producción con un 5,63% de inversión, por encima de nuevo de sectores como el farmacéutico. Tendencia que también se refleja en comparación con empresas de otros sectores, pues son las primeras en cuanto a intensidad de inversión en I+D, sólo después de los servicios y el sector educativo.
La innovación en biotecnología también es sinónimo de colaboración público-privada, síntoma muy positivo ante el escenario venidero, claramente con vistas a Europa.
El 42,3% de los fondos destinados a la I+D biotecnológica en el país provienen de la administración pública, seguido por las empresas, con un 41.4% por su parte, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Por todo ello, hay que potenciar los impulsos e incentivos necesarios para que la innovación continúe avanzando en este sector, para recuperarnos del impacto provocado por la todavía actual pandemia que estamos viviendo.
Los Fondos Next Generation EU estructurados en el Plan España Puede, con 140.000 millones de euros, permitirá al sector a una transformación a través de programas específicos en sostenibilidad, digitalización, o incluso su identidad social. Recordemos que este sector es el segundo con mayor porcentaje de investigadores sobre el número total de empleados, poniendo de manifiesto la importancia que tiene para España no sólo que continúe avanzando, sino que mantenga su calidad y dimensión.
Estos fondos son clave para hacer frente al contexto actual, en el que la recuperación marca el futuro más inmediato, pero también en el que la competitividad empresarial marca el día a día.
Sólo en materia de Ciencia e Innovación, contaremos en 2021 con una inversión de más de 2.400 millones en ayudas y subvenciones canalizadas a través del CDTI, la Agencia Estatal de Investigación, o el Instituto de Salud Carlos III de Madrid. Financiación sin precedentes complementada con otras convocatorias de apoyo financiero, como la impulsada por SEPIDES, el FAIIP, dotado con 600 millones de euros para el desarrollo industrial del sector.
Oportunidades para las que será necesario aportar solvencia, rigor y transparencia en cada solicitud y proyecto. Históricamente, nuestro país apenas aprovecha el 34% de los fondos europeos que recibe, y desde Ayming creemos que es hora de que esto cambie. Proponemos un asesoramiento basado en transparencia y por encima de todo, el rigor técnico.
Queremos que el sector continúe uniendo ciencia y progreso. Hagámoslo juntos, pues llegaremos más lejos.