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Un 20% más de supervivencia con diagnóstico temprano: así cambia el pronóstico cuando la enfermedad se detecta a tiempo

España da un paso decisivo en la lucha contra la principal causa de muerte por cáncer, impulsado por nuevas herramientas de detección precoz y tratamientos de precisión que ya están mejorando la supervivencia.

luis montuenga
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Salud

El cáncer de pulmón continúa siendo el tumor con mayor mortalidad en el mundo. En España, su incidencia se mantiene elevada y su impacto crece de forma especialmente preocupante entre las mujeres. Sin embargo, la biotecnología está transformando el abordaje de esta enfermedad: desde nuevas herramientas diagnósticas y tecnologías ómicas hasta sistemas de secuenciación masiva, biomarcadores de detección precoz e inmunoterapias que han cambiado radicalmente las expectativas de supervivencia.

Con motivo del Día Mundial del Cáncer de Pulmón, desde AseBio hablamos con el Dr. Luis Montuenga, referente en investigación traslacional y coordinador del Programa de Tumores del Tracto Respiratorio del área de cáncer del CIBER (CIBERONC) en la Fundación para la Investigación Médica Aplicada en el Centro de Cáncer de la Clínica Universidad de Navarra Pamplona, para comprender los principales avances, los retos que persisten y cómo se perfila el futuro de una de las enfermedades más devastadoras de nuestro tiempo.

La incidencia del cáncer de pulmón en España

Según las últimas estimaciones de SEOM , España registrará cerca de 34.500 nuevos diagnósticos en 2025. Este aumento se explica, sobre todo, por el incremento sostenido de casos entre mujeres, hasta el punto de que el cáncer de pulmón se ha convertido ya en el tercero más frecuente en población femenina.

El Dr. Montuenga resume la magnitud del problema: “En 2023 fallecieron 22.822 españoles por tumores del tracto respiratorio, de los cuales 6.245 eran mujeres. Es una cifra muy similar a las muertes por cáncer de mama. Esto evidencia que seguimos ante un enorme reto sanitario”.

Frente a esta realidad, la detección precoz se ha situado en el centro del debate científico. Ensayos como NLST y NELSON demostraron que el cribado mediante TAC de baja dosis reduce de forma significativa la mortalidad en personas de alto riesgo. Mientras algunos países europeos han implantado ya estos programas, en España la comunidad científica insiste en la necesidad de una adopción urgente. Paralelamente, la investigación trabaja para optimizar el cribado con ayuda de la inteligencia artificial, desarrollar biomarcadores de riesgo y mejorar la caracterización de tumores detectados en fases tempranas.

Comprender el tumor más mortal

CIBERONC se ha consolidado como uno de los principales centros de investigación en cáncer de pulmón. Su Programa de Tumores del Tracto Respiratorio aborda cuestiones fundamentales: cómo se inicia el tumor, cómo progresa, qué mecanismos le permiten evadir al sistema inmune, cómo metastatiza y qué factores explican la resistencia a los tratamientos actuales.

“A pesar de los avances, necesitamos seguir profundizando en los mecanismos biológicos clave para diagnosticar antes y tratar mejor”, subraya Montuenga. El investigador explica que los equipos del CIBER trabajan en la identificación de mecanismos de resistencia a inmunoterapia y a terapias dirigidas, en el desarrollo de biomarcadores tanto para detección precoz como para predecir la respuesta terapéutica, y en la creación de modelos preclínicos avanzados que permiten estudiar la evolución del tumor y validar predictores de respuesta. A todo ello se suma la integración de datos genómicos, inmunológicos y biológicos para optimizar futuras terapias.

La biotecnología como palanca del cambio

La biotecnología ha irrumpido como un motor esencial de transformación. Tecnologías como la secuenciación masiva, la transcriptómica espacial, el análisis de célula única, la fragmentómica aplicada a la biopsia líquida o la epigenómica están ofreciendo una visión molecular sin precedentes del cáncer de pulmón.

Gracias a ellas, es posible identificar biomarcadores más robustos, realizar diagnósticos más sensibles y diseñar terapias cada vez más personalizadas. Además, la industria biotecnológica trabaja ya en nuevos inhibidores de vías clave, herramientas destinadas a modular la respuesta inmune y estrategias capaces de sortear los mecanismos de resistencia. “La biotecnología ya ha contribuido —y seguirá haciéndolo— a mejorar la supervivencia”, destaca el experto.

Terapias dirigidas e inmunoterapia

Los últimos veinte años han supuesto una auténtica revolución terapéutica. La identificación de dianas moleculares como EGFR, ALK, ROS1 o KRAS ha dado lugar a fármacos de gran precisión que han demostrado ser significativamente más eficaces que la quimioterapia clásica. Paralelamente, la inmunoterapia ha cambiado por completo el pronóstico de muchos pacientes, abriendo una nueva era en la oncología respiratoria.

Sin embargo, la resistencia continúa siendo uno de los principales retos clínicos. “Tenemos que entender mejor qué pacientes van a responder y por qué otros desarrollan resistencia”, advierte Montuenga, consciente de que este fenómeno limita la eficacia de los tratamientos más innovadores.

Secuenciación genética e inteligencia artificial

La secuenciación genómica es ya un estándar en la práctica clínica, pero no todos los pacientes tienen acceso a ella en igualdad de condiciones. “A medida que conocemos mejor las alteraciones genéticas, podemos diseñar terapias personalizadas mucho más eficaces”, recuerda el investigador.

Además, la investigación está generando una nueva generación de inhibidores orientados específicamente a mutaciones que han desarrollado resistencia a tratamientos previos. La inteligencia artificial también empieza a desempeñar un papel decisivo en la predicción de la evolución tumoral, el análisis automatizado de imágenes, la clasificación de biomarcaderos complejos y la definición del riesgo en cada paciente.

Retos pendientes

Pese al progreso, aún existen barreras importantes que impiden que los avances lleguen con rapidez a la práctica clínica. Entre ellas se encuentran la validación a gran escala de biomarcadores de detección precoz, la comprensión de la heterogeneidad tumoral, el análisis del microambiente que rodea al tumor o la superación de los múltiples mecanismos de resistencia a inmunoterapia y terapias dirigidas. A esto se suma la necesidad de implementar por fin el cribado poblacional con TAC de baja dosis y de garantizar el acceso equitativo a tecnologías avanzadas como la NGS.

Para Montuenga, el mensaje es claro: “El cáncer de pulmón no es una sola enfermedad; casi podríamos decir que existen tantos cánceres como pacientes”. Por ello, la personalización seguirá siendo uno de los grandes desafíos de la próxima década.

Financiación, la condición indispensable para avanzar

El investigador insiste en que la investigación biomédica exige recursos muy elevados en equipamiento, tecnología, reactivos y personal especializado. “La creatividad investigadora es fundamental, pero hoy es imposible hacer ciencia competitiva sin financiación adecuada”, afirma. A su juicio, tanto la inversión pública como el mecenazgo privado se encuentran aún muy por debajo de los niveles de otros países europeos, lo que limita la capacidad del sistema español para acelerar la innovación.

El Dr. Montuenga lanza una llamada a la responsabilidad colectiva: “Gracias a la investigación, la supervivencia ha mejorado notablemente. Necesitamos un esfuerzo conjunto para continuar avanzando”. El especialista considera prioritario implementar el cribado con TAC de baja dosis, garantizar un acceso equitativo a la secuenciación genómica, incrementar la financiación en investigación básica, traslacional y clínica, impulsar proyectos biotecnológicos centrados en esta enfermedad y reforzar las políticas de prevención del tabaquismo, especialmente entre los más jóvenes.

Una década de avances decisivos

A pesar de los desafíos, el investigador contempla el futuro con optimismo. Prevé que los próximos diez años traerán un aumento sustancial en los diagnósticos en fases tempranas gracias al cribado, una supervivencia mayor acompañada de tratamientos menos agresivos y la incorporación definitiva de la inteligencia artificial para identificar lesiones preneoplásicas y guiar las decisiones clínicas. También anticipa avances en inmunoterapia, nuevas combinaciones terapéuticas, un manejo individualizado de las resistencias y la aparición de estrategias innovadoras de quimio prevención.

“Soy optimista”, concluye. “Veremos nuevas victorias frente al cáncer de mayor mortalidad del mundo”.