Vacunas Covid y lecciones ante nuevos retos biotecnológicos
#VozBiotech | La mejor inversión en Sanidad es la prevención y la vacunación es la más efectiva, con un balance coste/beneficio inigualable a cualquier otro
En dos décadas de siglo XXI hemos pasado por dos pandemias, ambas ocasionadas por un coronavirus, la originada por el SARS en 2003, que se expandió por el mundo a bordo de vuelos comerciales, llegando a 29 países y que, afortunadamente, tuvo efectos limitados si la comparamos con las consecuencias devastadoras de la actual. Desde entonces, los científicos alertaron de la necesidad de prepararse ante posibles nuevos virus. Sin embargo, el SARS-CoV-2 dejó al descubierto nuestra vulnerabilidad y debilidad estratégica a nivel europeo, en capacidad de fabricación biotecnológica.
Casi dos décadas después de aquella primera pandemia, la ciencia había avanzado, sin embargo, hubo que trabajar a contrarreloj para conseguir lo que hoy podemos calificar, sin lugar a duda, de hito sanitario internacional. En apenas 18 meses la alianza entre investigación, desarrollo, fabricación y distribución hizo posible que tuviésemos distintas vacunas para millones de personas.
Hoy, más de 5.000 millones de personas, más del 65% de la población mundial, están vacunadas con al menos una dosis contra el SARS-CoV-2. Pero, en la primera mitad del año 2022, todavía hay un largo camino por delante. Existe un riesgo cierto de cometer de nuevo el mismo error y de que, una vez superado lo urgente, hay que afrontar lo importante.
Las vacunas son productos biológicos complejos que se obtienen a partir de organismos vivos con largos procesos de fabricación y control. Más del 70% del tiempo de elaboración de una vacuna se invierte en controles de calidad. La covid-19 ha puesto de manifiesto de forma plausible, el alto coste de la deslocalización en algunas áreas. Hemos comprobado las dificultades de fabricación y producción, especialmente en Europa, de productos biotecnológicos esenciales. La escasez de empresas capacitadas para elaborar vacunas ha sido una realidad en esta crisis. La fabricación de vacunas exige altas inversiones, por tecnología, infraestructura y personal altamente cualificado. Solo puede ser soportada si la instalación fabrica a gran escala. Es aquí donde debemos avanzar en un factor que ha funcionado perfectamente en esta crisis: la unión de esfuerzos y la colaboración público-privada. El avance en esta línea será fundamental para conseguir que Europa albergue instalaciones biofarmacéuticas con las que estar preparados ante nuevas amenazas.
La globalización es clave en el siglo XXI, pero eso no debe llevarnos tener dependencias absolutas, especialmente en temas estratégicos. Y la salud y la sanidad, claramente lo son.
Es, en este contexto tan necesario como ambicioso, donde creemos que el grupo biofarmacéutico Zendal, aglutinado bajo una emblemática marca que evoca a la primera campaña sanitaria de la historia, −la expedición Balmis con Isabel Zendal, su enfermera a bordo−, tiene capacidad para aportar un plus diferencial. Ofrecer respuestas eficaces en la prevención de enfermedades de salud animal y humana aplicando biotecnología es lo que nos motiva a seguir creciendo desde nuestro nacimiento.
En este camino hemos tenido la suerte y a la vez el orgullo de ser participantes activos a través de CZ Vaccines/Biofabri, dos empresas que pertenecen al grupo, de estar presentes en la fabricación de vacunas, primero especializados en vacunas de salud animal y ahora también autorizados para la fabricación de vacuna de salud humana.
El camino no ha sido fácil. En el año 2008 tomamos la decisión estratégica de participar en el desarrollo y la fabricación de vacunas humanas a través del desarrollo de la vacuna MTBVAC para control de la Tuberculosis. En marzo de 2020, quisimos dar un paso más y, ante la situación de pandemia, adecuamos las plantas de fabricación de vacunas Veterinarias para fabricar vacunas Covid-19 y colaborar activamente en el control de la crisis sanitaria. Conseguimos adaptarnos en tiempo récord e iniciamos la fabricación de antígeno de la vacuna de Novavax. En ese momento éramos los únicos autorizados en nuestro país para la producción de vacunas de salud humana. Actualmente, ya somos más, lo que refuerza nuestra posición en la UE. Hemos demostrado la capacidad que tiene nuestro país y, por ende, Europa en el área biofarmacéutica.
Consideramos de vital importancia disponer de empresas como Zendal, capacitada y autorizada para fabricar vacunas y productos biológicos de salud humana y animal bajo estándares farmacéuticos (condiciones GMP). Es un paso fundamental como un eje de autonomía y fortaleza ante potenciales crisis sanitarias futuras. Aprovechar las sinergias y lecciones aprendidas en esta pandemia es clave para afrontar problemas futuros.
Si bien la covid-19 ha activado y agilizado el desarrollo de nuevos medicamentos, ha paralizado los tratamientos de otras enfermedades ante la urgencia de la situación y los enormes recursos necesarios destinados. Ejemplos como la tuberculosis o, el VIH pone de manifiesto que los virus siguen su curso y más en un mundo global. Un planeta abierto a una movilidad internacional con ecosistemas y biodiversidad en riesgo. Tenemos por delante nuevos retos, con un futuro que apunta a nuevas enfermedades de origen zoonótico. Evitarlas es posible, pero para ello es clave investigar, innovar, y disponer de la infraestructura fabril para estar preparado y actuar. Y es deseable hacerlo con medios del siglo XXI y no con sistemas propios del siglo XIX.
Y para conseguirlo, hay que recordar que la mejor inversión en Sanidad es la prevención y dentro de los sistemas de prevención, la vacunación es el más efectivo, con un balance coste/beneficio inigualable a cualquier otro.