La sepsis causa 11 millones de muertes al año y los nuevos biomarcadores abren la puerta a un abordaje más preciso
- En España, alrededor de 50.000 personas se ven afectadas cada año por la sepsis y unas 17.000 fallecen, lo que refleja el importante impacto de esta emergencia médica.
- La biotecnología está impulsando nuevos biomarcadores y herramientas diagnósticas para detectar antes el riesgo de deterioro, conocer la respuesta inmunitaria de cada paciente y avanzar hacia una medicina de precisión.
- Con motivo del Día Mundial de la Sepsis, desde AseBio reunimos la visión de expertos clínicos, investigadores y nuestro socio Viva In Vitro Diagnostics para analizar los principales retos actuales y el futuro de su abordaje.
Domingo 13 de septiembre de 2026, Madrid, España. – La sepsis continúa siendo uno de los grandes retos de salud pública a escala mundial. Esta emergencia médica, provocada por una respuesta extrema del organismo frente a una infección, puede causar disfunción orgánica, fallo multiorgánico y muerte si no se identifica y trata rápidamente.
Las estimaciones globales de referencia utilizadas por la Organización Mundial de la Salud sitúan su impacto en 48,9 millones de casos y 11 millones de muertes relacionadas con la sepsis, aproximadamente el 20% de todas las muertes mundiales. En España, alrededor de 50.000 personas se ven afectadas cada año y unas 17.000 fallecen. Su elevada mortalidad y la rapidez con la que puede evolucionar convierten el tiempo en un factor determinante para su abordaje.
A pesar de los avances, persisten importantes desafíos relacionados con la detección precoz, la heterogeneidad de la respuesta inmunitaria y la identificación y estratificación de los pacientes con mayor riesgo de deterioro. En este escenario, la biotecnología está abriendo nuevas posibilidades para avanzar hacia un abordaje más temprano y personalizado mediante nuevas herramientas diagnósticas y biomarcadores relacionados con la respuesta inmunitaria.
Detectar antes y conocer mejor a cada paciente
Uno de los principales retos es identificar qué pacientes están desarrollando una respuesta desregulada a la infección antes de que aparezca un daño orgánico irreversible. Para el Dr. Ricard Ferrer, jefe de grupo de Shock, Disfunción Orgánica y Resucitación del Vall Hebron Institut de Recerca y jefe del Servicio de Medicina Intensiva del Vall d’Hebron Hospital Universitari, el margen de mejora pasa por combinar la evaluación clínica con biomarcadores más precisos y herramientas de apoyo a la decisión clínica.
Este avance debe permitir también reconocer las diferencias existentes entre los pacientes. “El manejo de la sepsis se dirige claramente hacia una medicina de precisión”, señala Ferrer, quien apunta que el futuro pasa por paneles de biomarcadores que aporten información complementaria sobre inflamación, respuesta inmunitaria, daño orgánico y pronóstico.
La detección precoz tiene, además, importantes implicaciones para las unidades de cuidados intensivos y los recursos hospitalarios. Según el Dr. Carlos García-Palenciano, jefe del Servicio de Anestesia y Reanimación del Hospital Virgen de la Arrixaca, aproximadamente un 30% de los pacientes atendidos en una UCI tiene una sepsis y, de ellos, entre un 30 y un 46% fallece durante su estancia.
Actualmente, el diagnóstico se realiza mediante pruebas de laboratorio y observaciones clínicas que, en muchas ocasiones, aparecen cuando el cuadro ya está evolucionado. “Un diagnóstico temprano facilita el tratamiento temprano y aumenta la supervivencia”, destaca García-Palenciano. A ello se suma el consumo de recursos asociado al soporte de los órganos dañados como consecuencia de la sepsis.
Nuevos biomarcadores para avanzar hacia la medicina de precisión
La investigación está permitiendo profundizar en las diferencias biológicas que existen entre los pacientes. El Dr. Gerardo Aguilar, jefe de la Unidad de Cuidados Críticos del Departamento de Anestesiología y Cuidados Críticos del Hospital Clínic Universitari de València, explica que la transcriptómica, la proteómica y el análisis de las células inmunitarias están permitiendo identificar distintos endotipos asociados con la gravedad y el pronóstico.
En este contexto, los biomarcadores pueden ayudar a conocer cómo está respondiendo el sistema inmunitario de cada paciente. “Probablemente no sea suficiente con un biomarcador estático. Necesitamos biomarcadores funcionales y, cuando sea posible, seriados”, señala Aguilar. El objetivo es obtener información que permita identificar antes el riesgo de deterioro, monitorizar la respuesta inmunitaria y, en el futuro, seleccionar tratamientos según el mecanismo biológico predominante.
En esta dirección trabaja Viva In Vitro Diagnostics, socio de AseBio, en el desarrollo y validación clínica y traslacional de biomarcadores funcionales relacionados con la activación del inflamasoma NLRP3. Su tecnología VIVA-ELISA® está siendo evaluada en colaboración con diferentes hospitales y centros de investigación españoles.
Para Toni Vilaplana, CEO de Viva In Vitro Diagnostics, la biotecnología puede aportar información más profunda sobre lo que está ocurriendo en cada paciente. “La medicina de precisión en sepsis necesitará biomarcadores que no solo indiquen presencia de infección o inflamación, sino que ayuden a estratificar riesgo, identificar perfiles biológicos y apoyar mejores decisiones clínicas”, explica.
El desafío pasa ahora por trasladar estos avances a la práctica asistencial, convirtiendo los descubrimientos científicos en herramientas robustas, reproducibles, escalables y útiles en entornos clínicos reales. Un proceso que requiere colaboración entre hospitales, clínicos, investigadores, expertos regulatorios y sistemas de calidad. En el caso de Viva In Vitro Diagnostics, la sepsis constituye su primera indicación clínica de validación clínica y traslacional, con el objetivo de generar evidencia sólida y desarrollar una tecnología que pueda integrarse en el futuro en los circuitos clínicos de forma “útil, segura y sostenible”.
La Asociación Española de Bioempresas (AseBio) agrupa a 370 entidades y representa al conjunto del sector biotecnológico español. Su misión es liderar la transformación del país, posicionando la ciencia, innovación y en especial la biotecnología como motor de crecimiento económico y bienestar social. Entre sus socios destacan empresas, asociaciones, fundaciones, universidades, centros tecnológicos y de investigación que desarrollan sus actividades de manera directa o indirecta en relación con la biotecnología en España.