La adopción del acuerdo sobre NGTs por el Consejo Europeo marca un avance clave hacia un marco regulatorio moderno y basado en la ciencia
Desde AseBio reafirmamos nuestro compromiso de seguir colaborando con las instituciones europeas y nacionales para que la implementación del Reglamento permita aprovechar plenamente el potencial de las NGTs en favor de la sostenibilidad, la resiliencia y la autonomía estratégica de la Unión Europea.
El pasado 21 de abril los Estados miembro de la Unión Europea aprobaron formalmente su posición sobre el Reglamento de Nuevas Técnicas Genómicas (NGTs), confirmando su apoyo a un marco específico que distingue entre dos categorías de plantas NGT y que introduce medidas de trazabilidad, etiquetado y transparencia en materia de patentes. Esta adopción confirma el consenso del Consejo Europeo en torno a la necesidad de un marco específico para estas técnicas y permite que el expediente avance hacia su fase final en el Parlamento Europeo.
Aunque este paso es clave, el proceso legislativo aún no ha concluido. La decisión definitiva dependerá ahora del Parlamento Europeo, que deberá votar el texto en las próximas semanas. Según el calendario de trabajo actualmente manejado en Bruselas, el texto será examinado de nuevo por la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Parlamento Europeo (ENVI) y, posteriormente, sometido a votación en el Pleno, donde se tomará la decisión definitiva, prevista para el próximo 18 de mayo.
Si el Pleno aprueba el Reglamento, el texto quedará definitivamente adoptado y dará paso a la fase de implementación. Está previsto que el nuevo marco regulatorio entre en vigor tras su publicación oficial en 2026 y que comience a aplicarse plenamente a partir de mediados de 2028, una vez finalizado el periodo transitorio de 24 meses necesario para desarrollar y adaptar la normativa correspondiente.
Desde que surgió la iniciativa, el Reglamento de NGTs ha seguido un recorrido intenso en las instituciones europeas:
Comienzos del reglamento y primeras discrepancias y bloqueos
El 5 de julio de 2023 la Comisión presentó la propuesta de Reglamento sobre plantas obtenidas mediante nuevas técnicas genómicas, estructurada en dos categorías: NGT1 (equivalentes a plantas convencionales) y NGT2 (resto de plantas NGT).
En octubre de ese año, la Comisión ENVI propuso enmiendas al borrador para clarificar las definiciones y enfatizar la base científica de la verificación. El 24 de enero de 2024, ENVI aprobó el informe sobre la propuesta, respaldando de este modo el nuevo marco, así como la diferenciación entre NGT1 y NGT2. Una decisión que permitió que el expediente avanzase al Pleno del Parlamento Europeo.
Así, el 7 de febrero de 2024,el Parlamento adoptaba su mandato de negociación en primera lectura, introduciendo una propuesta de cláusula para que la Comisión evaluase el impacto de las patentes y planteó la exclusión de patentabilidad de las plantas NGT. Esto se situó como una demanda clave para desbloquear el apoyo de sectores agrícolas y ciertos grupos políticos. Dos meses y medio después, el pleno del Parlamento ratificó su postura oficial, permitiendo que el expediente avance hacia la negociación con el Consejo.
Latencia regulatoria e inicio de la fase de trílogos
Con la negociación en el tejado del Consejo asistimos a un periodo de estancamiento prolongado durante once meses, motivado por las dudas de varios países sobre la coexistencia de las NGT con la agricultura ecológica y con las patentes.
Finalmente, el 14 de marzo de 2025, los Estados miembro acordaron una posición común sobre el Reglamento desbloqueando el expediente y permitiendo iniciar los trílogos. En este periodo, 25 organizaciones de toda la Unión Europea (UE) firmaron una carta conjunta dirigida al Parlamento Europeo en la que reclamaban que no se impusieran nuevas restricciones injustificadas, amén de respaldar un acuerdo final coherente con el espíritu original de la propuesta comunitaria.
Acuerdo político provisional y validación técnica
No fue hasta la tercera y última ronda de negociación (3 de diciembre de 2025), casi dos años y medio después de que se presentase la propuesta de Reglamento, cuando los negociadores de las tres instituciones (Comisión, Parlamento y Consejo) alcanzaron un pacto político sobre el texto final del reglamento.
Este es considerado el paso "desbloqueante" por excelencia, ya que cierra el contenido técnico de la norma. Así, el acuerdo provisional confirma las dos categorías de NGTs, fija los criterios para NGT1 y establece una lista de rasgos excluidos (como la tolerancia a herbicidas y la producción de sustancias insecticidas conocidas), además de introducir medidas de transparencia en patentes.
Dos semanas después los Estados miembro, reunidos en el Comité de Representantes Permanentes (COREPER), daban su respaldo oficial al acuerdo alcanzado el 3 de diciembre. El texto recibe el apoyo de 18 países, lo que representa aproximadamente el 66% de la UE. Poco después, el 28 de enero de 2026, la comisión ENVI votó favorablemente este texto de compromiso, validando el resultado del trílogo y allanando el camino para la adopción formal.
Votaciones finales y adopción
Llegados a este punto, el proceso entra en su fase final. El pasado 21 de abril el Consejo adoptó formalmente el Reglamento. Ahora, la comisión ENVI debe realizar un voto de recomendación técnica al Pleno para confirmar que el texto del Consejo coincide con lo pactado. El cierre definitivo tendrá lugar en la sesión plenaria del Parlamento Europeo prevista para el 18 de mayo, donde se debe ratificar el reglamento para su posterior publicación y entrada en vigor.
Desde AseBio hemos seguido de cerca este proceso defendiendo un marco regulatorio claro, proporcionado y basado en la evidencia científica, así como la importancia de preservar la seguridad jurídica y la protección de la innovación.
¿Qué implica la decisión del Consejo?
La adopción del acuerdo por parte del Consejo el 21 de abril representa un punto de casi final en el proceso legislativo. Esta decisión:
- Refuerza la estabilidad y previsibilidad del expediente, permitiendo que el Parlamento avance hacia las votaciones finales con un texto ya consensuado entre los Estados miembros.
- Confirma el compromiso político de la UE con un marco regulatorio específico para las NGTs, capaz de responder a los retos de sostenibilidad, resiliencia y competitividad del sistema agroalimentario europeo.
- Acerca a Europa a una regulación más ágil y basada en la ciencia, que puede acelerar la llegada de soluciones innovadoras para la adaptación climática, la reducción de insumos y la mejora de la productividad agrícola.
- Activa la preparación de la fase de implementación, en la que se definirán los procedimientos técnicos, las guías de verificación, los actos de ejecución y los mecanismos de apoyo necesarios para garantizar una aplicación armonizada en todos los Estados miembros.
Para AseBio, esta fase será determinante para asegurar que el Reglamento se aplique con rigor técnico, proporcionalidad y seguridad jurídica, evitando divergencias entre países que puedan afectar al mercado único y a la competitividad del sector.
La decisión del Consejo llega tras casi tres años de trabajo técnico, negociación política y diálogo constante entre instituciones europeas, sector científico, obtentores, agricultores y organizaciones representativas. El extenso recorrido legislativo refleja la complejidad y la importancia estratégica de este Reglamento para el futuro del sistema agroalimentario europeo.
Para AseBio, este proceso demuestra el esfuerzo colectivo por construir un marco regulatorio moderno, proporcionado y basado en la evidencia científica, capaz de acompañar la innovación y responder a los retos climáticos, productivos y de competitividad que afronta Europa. Con la recta final del proceso legislativo ya en marcha, reafirmamos nuestro compromiso de seguir trabajando con las instituciones europeas y nacionales para que la implementación del Reglamento consolide todo lo avanzado y permita aprovechar plenamente el potencial de las NGTs en beneficio de la sostenibilidad, la resiliencia y la autonomía estratégica de la Unión Europea.