La investigación del CNIO en un cáncer raro permite describir un nuevo tipo de progeria, y de paso responder una pregunta clave sobre qué nos hace envejecer
El grupo del CNIO referente internacional en el tumor raro paraganglioma (y feocromocitoma) descubrió una mutación que ha resultado causar también un síndrome de envejecimiento acelerado.
Alberto Cascón y María Currás, investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), celebran un resultado que no esperaban: sus estudios genéticos están ayudando a entender un proceso fundamental en la vida, el envejecimiento. Pero ellos no investigan en envejecimiento sino en un cáncer raro, el paraganglioma.
Cascón y Currás están emocionados porque la ciencia, en tanto que actividad humana global que genera conocimiento, les ha dado una sorpresa “muy bonita”, dicen.
Cascón pertenece al grupo de Cáncer Endocrino Hereditario del CNIO, liderado por Mercedes Robledo, referente internacional en la investigación de un cáncer raro, el paraganglioma, y el subtipo feocromocitoma. Llevan casi tres décadas buscando las alteraciones genéticas que lo causan, a menudo entablando relación con las familias afectadas. Su base de datos es una “mina de oro” para investigar el paraganglioma, con más de 1.500 pacientes de todo el mundo. “Cada uno es una familia con su historia”, explican Cascón y Currás, esta última jefa de la Unidad de Cáncer Familiar del CNIO.
Algo más de un tercio de los paragangliomas son hereditarios: identificar la mutación causante permite detectarla en familiares e intervenir cuanto antes si aparece el cáncer. La supervivencia de los paragangliomas benignos detectados pronto es casi del 95%, pero si el cáncer avanza el pronóstico empeora. Se conocen casi una veintena de genes implicados y el grupo del CNIO ha identificado cinco de ellos.
Lo que no esperaban es que los estudios genéticos con algunos de estos pacientes condujeran a un problema central de la biología: ¿qué papel cumplen en el envejecimiento los cambios químicos que acumula, con el tiempo, la molécula de ADN en cada una de nuestras células?
De una mutación rara en cáncer, a la progeria
A lo largo de la vida el ADN acumula marcas bioquímicas como la metilación (el añadido de un grupo químico llamado metilo). A más edad, más metilación en el ADN. Hay relojes epigenéticos que estiman el envejecimiento del organismo -una especie de edad biológica- midiendo la metilación del ADN. Pero aún no se sabe si la metilación es una de las causas del deterioro del cuerpo con la edad, o si es más bien una consecuencia.
En 2018 Cascón, Currás y Robledo detectaron en uno de sus pacientes una alteración genética peculiar asociada a paraganglioma, y la describieron en una revista científica. Por entonces un grupo de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) encontró la misma alteración en otro paciente y asociada a una enfermedad distinta. Ambos grupos, en Madrid (CNIO) y Edimburgo, contactaron.
“Fue el principio de una colaboración a la que se han ido sumando grupos en otros países, cada uno con sus pacientes”, explica Cascón. Se tejió así una red internacional de personas que buscan la causa de enfermedades raras.
La metilación como causa del envejecimiento
El resultado ha sido la descripción de un nuevo tipo de progeria, un síndrome de envejecimiento acelerado en humanos que el grupo de Edimburgo, líder de la colaboración, ha llamado Heyn-Sproul-Jackson (HESJAS). Se presenta en la revista Nature Genetics.
Un detalle crucial en este síndrome es que las marcas de metilación en el ADN propias del envejecimiento se producen a un ritmo mucho más rápido, y en efecto, en las personas afectadas los signos de vejez aparecen muy pronto.
Es la primera evidencia de que las alteraciones epigenéticas como la metilación sí son causa del envejecimiento, dicen los autores en Nature Genetics.
En las personas con HESJAS los tejidos pierden capacidad de regeneración antes de lo habitual; disminuye la producción de células sanguíneas, lo que se asocia a más susceptibilidad a las infecciones; y aparecen antes la osteoporosis y la caída del cabello. En un modelo de ratón con esta progeria también se observaron cambios en el metabolismo asociados a diabetes y a colesterol alto.
De cómo el esfuerzo en enfermedades raras nos beneficia a todos
El grupo de Edimburgo, liderado por Andrew Jackson -que da nombre al nuevo síndrome- estudiará ahora la relación entre la metilación del ADN y la regeneración de los tejidos, para ver si es posible revertir los cambios.
En el CNIO, el grupo de Cáncer Endocrino Hereditario seguirá investigando los paragangliomas.
“Este es un ejemplo de cómo la curiosidad por saber más, y el esfuerzo por resolver problemas que parecen afectar a pocas personas, como las enfermedades raras, al final nos beneficia a todos”, destacan Alberto Cascón y María Currás.
La publicación de Nature Genetics es una colaboración de 76 investigadores, de instituciones del Reino Unido, España, Francia, México, Noruega, EEUU, Nueva Zelanda y Polonia. En España participan, además del CNIO, el CSIC, el Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM - ISCIII); Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (CIBERER - ISCIII); Instituto de Oncología Vall d'Hebron (VHIO); Instituto de Investigación San Joan de Déu (IRSJD); y el Instituto de Parasitología y Biomedicina "López-Neyra" (IPBLN – CSIC).