La salud no tiene fronteras: invertir en enfermedades de ayer, hoy y mañana
#VozBiotech | Ante los nuevos desafíos y la necesidad de actualizar continuamente nuestra defensa frente a las amenazas de salud humana y animal, las vacunas y otros inmunológicos están llamados a actuar como garantes de la salud global
Con la pandemia hemos aprendido que la salud es el pilar que sustenta nuestro mundo, la sociedad y la economía. Sin embargo, en el proceso actual de recuperación y vuelta a la normalidad, ese aprendizaje no puede caer en el olvido. El problema es que la amenaza sigue latente.
En un contexto de mutación constante de la biodiversidad, muchas especies sufren la falta de alimentos, refugio e incluso alteraciones en sus comportamientos. Cambios que debilitan el sistema inmunitario de los animales y aumenta el riesgo de que aparezcan nuevos virus o variantes que comprometan no solo la salud de éstos, si no la cadena alimenticia y la salud de las personas. Los saltos de enfermedades entre especies, las zoonosis, tienen efectos adversos en la sanidad animal y, a largo plazo, en la salud humana.
Las vacunas veterinarias desempeñan un papel esencial en la protección de los animales de producción, los animales salvajes y los animales de compañía frente a enfermedades potencialmente mortales. También reducen la necesidad de antibióticos y permiten producir suficientes animales de abasto para alimentar a la creciente población humana. Otras vacunas contra patógenos como scherichia coli ayudan a reducir la diseminación de patógenos de animales infectados y, por tanto, el riesgo de enfermedades de transmisión alimentaria en humanos.
Ante los nuevos desafíos y la necesidad de actualizar continuamente nuestra defensa frente a las amenazas de salud humana y animal, las vacunas y otros inmunológicos están llamados a actuar como garantes de la salud global. Pero esta apuesta requiere de previsión, inversión, tecnología, sistemas de detención y concienciación.
Y aquí entra de lleno el ODS3: garantizar el bienestar en todas las personas en todas las edades. Un reto importante si tenemos en cuenta las importantes desigualdades que en materia sanitaria existen en el planeta. Es urgente dar respuesta a las necesidades de menores y adolescentes en todo el mundo. Principalmente en las primeras etapas de sus vidas y en los entornos más desfavorecidos y ello pasa por luchar contra enfermedades aun no resueltas, alguna de ellas muy antiguas.
Con esta filosofía, en la unidad de negocio de salud humana del Grupo Zendal trabajamos en uno de los proyectos en los que estamos poniendo recursos, tiempo y mucha ilusión: la MTBVAC, la nueva vacuna contra la tuberculosis y la primera vacuna desarrollada en su integridad en España.
La tuberculosis no es solo una enfermedad endémica en algunos países pobres. También es una de las razones que explica su pobreza. Junto con la malaria y el VIH persiste como una de las tres grandes enfermedades de la pobreza. Provoca 1.600.000 muertes al año. Sin embargo, desde los países con más recursos se desconoce su verdadero alcance.
En este contexto se está desplegando la fase III de eficacia de MTBVAC. En enero comenzó a inocularse en neonatos de Sudáfrica, uno de los países de mayor incidencia de tuberculosis, en un ensayo en el que aleatoriamente se utilizan esta vacuna y BCG, la única actualmente disponible contra la enfermedad, que tiene más de 100 años y no protege contra la variante respiratoria, la que más contagia.
El objetivo es probar que MTBVAC protege mejor que la BCG, un horizonte esperanzador y apoyado por los resultados obtenidos en las fases clínicas previas.
Proyectos como este nos presentan un futuro alentador, pero nos señala la necesidad de invertir, sin más aplazamientos, en enfermedades más allá de nuestro territorio porqué la salud no entiende de fronteras. Lo habíamos olvidado, pero el SARS-CoV-2 nos lo recordó y conviene tenerlo presente.