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Superando los retos de la medicina del futuro

Desde Klinea Biotech & Pharma Engineering, junto con profesionales del ámbito hospitalario, se han analizado los principales retos que marcarán el futuro de las terapias avanzadas (ATMPs).

Científica analizando muestras
Salud
Terapias avanzadas

El artículo, elaborado por Núria Nieto, Especialista en Terapias Avanzadas en Klinea; Jordi Gibert, Jefe de la Unidad de Biotecnología de Klinea; y Ander Izeta, Jefe de Sección de la Unidad de Terapias Avanzadas del Hospital Universitario Donostia, aborda los desafíos técnicos, regulatorios y organizativos que condicionan la integración de los ATMPs como estándar asistencial.

Los medicamentos de terapias avanzadas (ATMPs) están revolucionando la medicina, pasando de ser experimentales a tratamientos clínicos reales, como las terapias CAR-T o los implantes de córnea bioingenierizados. En Europa, algunos hospitales ya producen y aplican estas terapias bajo esquemas de exención hospitalaria, ampliando su acceso.

No obstante, su desarrollo y escalado presentan importantes retos a lo largo de toda la cadena de valor: producción bajo GMP, logística, regulación, formación especializada y altos costes. Paralelamente, tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, los sistemas avanzados de cultivo y los biobancos ofrecen nuevas oportunidades, aunque también introducen incertidumbres regulatorias.

Desafíos técnicos y de fabricación

Los ATMPs presentan importantes desafíos técnicos y de fabricación, especialmente en la transición desde la investigación preclínica a la producción industrial bajo estándares GMP. Su naturaleza viva, personalizada y heterogénea, en especial en terapias autólogas, dificulta la estandarización, el control de calidad y la escalabilidad. A ello se suman obstáculos en la obtención de material biológico, la producción costosa de vectores virales, las complejidades logísticas y la necesidad de transporte criogénico, infraestructuras especializadas y trazabilidad completa. Los controles de calidad son altamente exigentes y, en el caso de células pluripotentes, deben además mitigar riesgos como la tumorigenicidad, representando vulnerabilidad técnica y regulatoria.

Desafíos regulatorios

En el ámbito regulatorio, persiste una falta de armonización internacional que dificulta la aprobación y expansión global de estas terapias. Aunque existen marcos como el Reglamento europeo 1394/2007, la aplicación desigual de la exención hospitalaria entre países genera inseguridad jurídica y desigualdad en el acceso. Finalmente, el alto coste de terapias como las CAR-T supone un reto para la sostenibilidad de los sistemas públicos de salud. Si bien se han introducido modelos de pago por resultados, su impacto es limitado, mientras que iniciativas público-académicas demuestran que es posible desarrollar alternativas más accesibles y con mayor control público. 

Evidencia, predictibilidad y seguridad

El desarrollo responsable de los ATMPs requiere reforzar la generación de evidencia clínica, la predictibilidad y la seguridad, pero actualmente no existe un sistema paneuropeo integral que recoja datos longitudinales de eficacia y seguridad en vida real. Iniciativas como el registro de la EBMT suponen una excepción relevante al aportar evidencia clínica a largo plazo en terapias CAR-T. La baja capacidad predictiva de los modelos preclínicos tradicionales incrementa los fracasos en fases clínicas y los costes de desarrollo, lo que impulsa el uso de organoides, sistemas organ-on-chip y modelos in silico basados en inteligencia artificial. Paralelamente, la proliferación de terapias no reguladas representa un riesgo grave para los pacientes y exige una coordinación internacional y mayor alfabetización biomédica. A todo ello se suma la escasez de profesionales con formación interdisciplinar especializada en ATMPs.

Soluciones emergentes y perspectivas futuras

Como respuesta, están emergiendo soluciones tecnológicas, organizativas y regulatorias. La automatización y los sistemas semicerrados mejoran la escalabilidad y la reproducibilidad de la fabricación, mientras que la producción descentralizada en hospitales ha demostrado reducir costes y tiempos sin comprometer la seguridad. Las herramientas digitales e inteligencia artificial están transformando el control de calidad mediante monitorización en tiempo real y optimización de procesos, en línea con el enfoque de Bioprocessing 4.0. En el ámbito regulatorio, programas acelerados y redes colaborativas europeas facilitan el desarrollo, la evaluación y la producción pública de ATMPs. Finalmente, la creación de registros interoperables y el impulso de programas formativos especializados serán claves para consolidar un ecosistema sostenible y basado en evidencia real.

Los ATMPs ya son una realidad clínica, pero su impacto dependerá de garantizar un acceso seguro, oportuno y equitativo. Para integrarlos como estándar asistencial es clave adaptar los marcos regulatorios y organizativos, impulsando modelos descentralizados, regulaciones flexibles y financiación basada en valor y resultados.