#VozBiotech | Transformando la atención oncológica desde la empatía y el cuidado
Isabel Sánchez Magro, directora médico de Merck en España.
Detrás de cada diagnóstico de cáncer, hay personas llenas de incertidumbre, miedo y preguntas sin respuesta. Es un momento de vulnerabilidad; por eso la medicina no debe limitarse a ofrecer soluciones clínicas y médicas, sino brindar consuelo, escucha, cercanía y, en definitiva, humanidad.
Nuestro compromiso con una atención oncológica más humana nos ha impulsado desde Merck, junto con la Cátedra de Medicina Individualizada Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid, a elaborar la guía “Impulsando la Humanización en Oncología”, para recoger no solo evidencias, sino también vivencias. Un proyecto muy especial en el que participan pacientes, cuidadores, profesionales sanitarios y asociaciones, unidos por una certeza compartida: que aún nos queda mucho margen de mejora en materia de humanización en nuestro sistema sanitario.
Los datos hablan por sí solos. El 72% de los pacientes encuestados en la guía asegura no haber recibido atención psicológica tras su diagnóstico, a pesar de que el 92% la consideraba necesaria. Muchos hospitales no cuentan con espacios adaptados para ofrecer privacidad o confort durante tratamientos tan duros como la quimioterapia. La coordinación entre oncología y atención primaria tiene margen de mejora. Y, lo más preocupante, los profesionales que acompañan a diario a las personas con cáncer también reconocen sentirse desbordados, sin recursos ni tiempo suficiente para brindar una atención verdaderamente cercana.
Humanizar es mucho más que incorporar elementos estéticos o tecnológicos; es poner a los pacientes en el centro del proceso, reconociendo sus emociones, escuchando sus dudas y respetando sus tiempos. Es fundamental comprender que el buen tratamiento médico va ligado a un buen trato humano. El diagnóstico debe comunicarse con empatía, el acompañamiento emocional ha de formar parte del protocolo, y las decisiones deben tomarse de forma compartida, teniendo en cuenta las circunstancias personales de cada paciente.
La guía recoge recomendaciones concretas con las que me siento muy alineada. La formación específica en habilidades comunicativas para los profesionales sanitarios, la creación de equipos multidisciplinares que incluyan psico-oncólogos y nutricionistas, el rediseño de los espacios asistenciales y la incorporación de la figura del “gestor de casos”, marcarán la diferencia en el acompañamiento del paciente. Son propuestas que, más allá de ser deseables, son viables si abrazamos el cambio.
No podemos olvidar que es fundamental cuidar a quienes cuidan. El bienestar emocional de los profesionales sanitarios es una condición necesaria para que puedan ofrecer una atención humanizada a los pacientes. Por eso, promover su formación, reconocimiento y equilibrio emocional es parte de la misma visión transformadora. En este sentido, desde Merck hemos firmado un acuerdo de colaboración con la Universidad de Navarra y la Fundación Humans para lanzar un programa de formación en humanización de la atención sanitaria que tiene como objetivo capacitar a los profesionales sanitarios bajo el prisma de un cuidado centrado en la persona.
En Merck llevamos más de cien años en España trabajando por la innovación, la ciencia y la salud. Creemos firmemente que la tecnología y el conocimiento deben ir de la mano de la empatía, porque una atención más humana no solo mejora la experiencia del paciente, también los resultados en salud.
Humanizar es acompañar, escuchar y cuidar. Es hacer del recorrido oncológico, por difícil que sea, una experiencia más digna, llevadera y personal. Hoy más que nunca, necesitamos sumar esfuerzos entre instituciones, profesionales, pacientes y compañías para construir juntos un modelo que, además de salvar vidas, abrace a las personas que conviven con enfermedades como el cáncer.