La Comisión Europea identifica la regulación y la confianza del consumidor como desafíos para impulsar la innovación alimentaria
Un estudio sobre biomasa y fermentación de precisión advierte de los obstáculos regulatorios e industriales que afronta el sector, mientras que un nuevo Eurobarómetro revela que el 72% de los europeos considera que necesita más información sobre los alimentos innovadores.
La innovación biotecnológica ofrece nuevas oportunidades para transformar la producción de alimentos, diversificar las fuentes de proteínas y reforzar la competitividad de la industria europea. Sin embargo, su desarrollo y llegada al mercado dependen tanto de un entorno regulatorio que favorezca la inversión y el crecimiento empresarial como de la confianza y aceptación de los consumidores. Así lo ponen de manifiesto dos recientes publicaciones de la Comisión Europea que abordan, desde perspectivas complementarias, los principales desafíos para el futuro de la innovación alimentaria en la Unión Europea.
Por un lado, el estudio sobre fermentación de biomasa y fermentación de precisión, encargado por la Dirección General de Agricultura y Desarrollo Rural (DG AGRI), identifica la incertidumbre regulatoria como uno de los principales obstáculos para el desarrollo industrial de estas tecnologías en el viejo continente. Según las empresas consultadas, la dificultad no reside tanto en las exigencias de seguridad como en la falta de previsibilidad de los procedimientos de autorización que, en algunos casos, pueden llegar prolongarse durante cinco años o más.
La fotografía que observamos revela elevadas dificultades en términos de planificación empresarial, captación de inversiones y la puesta en marcha de nuevas capacidades productivas. El informe pone de manifiesto además la necesidad de clarificar el tratamiento regulatorio de determinados productos obtenidos mediante microorganismos modificados genéticamente, así como de mejorar la transparencia de los requisitos y procedimientos de evaluación, manteniendo las garantías de seguridad alimentaria.
El estudio advierte, además, del riesgo de que Europa desarrolle tecnologías innovadoras sin conseguir consolidar su producción industrial dentro de sus fronteras. Entre los escenarios analizados se contempla la posibilidad de que otras regiones avancen más rápidamente en su fabricación a escala comercial, mientras que la Unión Europea termine dependiendo de ingredientes y tecnologías producidos en el exterior. A las dificultades regulatorias expuestas se suman también otros factores como los elevados costes de producción, las necesidades de financiación y la disponibilidad de infraestructuras industriales.
Pese a estos desafíos, la biomasa y la fermentación de precisión presentan oportunidades para la agricultura europea, especialmente a través del suministro de materias primas, la valorización de subproductos agrícolas y el desarrollo de nuevas cadenas de valor. No obstante, el informe estima que su impacto sobre los mercados convencionales de proteínas será limitado hasta 2030, con aplicaciones iniciales concentradas principalmente en ingredientes especializados y de alto valor añadido.
La información y la confianza, claves para la aceptación de los alimentos innovadores
En este contexto, el nuevo Eurobarómetro sobre innovación alimentaria, publicado por la Comisión Europea, revela que a los desafíos regulatorios e industriales se suma un factor determinante: aunque los ciudadanos reconocen el potencial de las nuevas tecnologías aplicadas a la alimentación, persisten importantes barreras relacionadas con el conocimiento y la confianza.
Según sus resultados, el 68% de los europeos considera que la innovación alimentaria puede proporcionar nuevas herramientas a agricultores y productores para afrontar desafíos como el cambio climático, las plagas o la escasez de recursos. Sin embargo, el 51% mantiene una opinión negativa sobre los alimentos innovadores, frente al 39% que expresa una valoración positiva.
Uno de los datos más relevantes es que el 72% de los encuestados reconoce que no se siente suficientemente informado sobre los nuevos alimentos, ingredientes y cultivos. Esta falta de conocimiento guarda una estrecha relación con su percepción: entre quienes consideran que disponen de información suficiente, el 72% tiene una opinión positiva sobre los alimentos innovadores, porcentaje que desciende al 27% entre quienes se sienten poco informados.
La transparencia juega un papel clave: el 85% de los europeos considera que estos productos deben contar con denominaciones claras e información comprensible sobre sus procesos de producción, composición y origen. Los resultados del Eurobarómetro, basado en 26.456 entrevistas realizadas en los 27 Estados miembros, ponen así de relieve la importancia de acompañar los avances tecnológicos con iniciativas de información y divulgación dirigidas a la sociedad.
En conjunto, ambas publicaciones muestran que el futuro de la innovación alimentaria europea no depende únicamente de su capacidad científica y tecnológica. Contar con un marco regulatorio claro y previsible, facilitar la inversión y el desarrollo industrial y reforzar la información y la confianza de los consumidores son factores complementarios para que las nuevas soluciones biotecnológicas puedan llegar al mercado y contribuir a la competitividad y resiliencia del sistema alimentario europeo.