#BIOSPAIN2026 | La biotecnología impulsa nuevas soluciones para avanzar hacia una economía más sostenible y afrontar los grandes retos de salud y producción
HIPRA, SID y la Xunta de Galicia destacan en BIOSPAIN 2026 el papel de la prevención, la colaboración y los ecosistemas de innovación para transformar el conocimiento científico en soluciones con impacto.
La biotecnología está ampliando su capacidad para responder de forma integrada a algunos de los grandes desafíos actuales, desde la salud humana y animal hasta el cambio climático, la seguridad alimentaria o el uso eficiente de los recursos. En este contexto, BIOSPAIN 2026 aborda durante su tercera jornada el papel de la innovación biotecnológica para avanzar hacia modelos más preventivos, sostenibles y competitivos, así como la necesidad de fortalecer los ecosistemas capaces de llevar el conocimiento científico desde la investigación hasta el mercado.
El encuentro, considerado el mayor evento biotecnológico de España y uno de los principales encuentros europeos del sector, se ha celebrado durante los días 29, 30 de septiembre y hoy 1 de octubre en el Bilbao Exhibition Centre (BEC) bajo el lema “Bioinnovation that clicks”. Está organizado por la Asociación Española de Bioempresas (AseBio), en colaboración con la Diputación Foral de Bizkaia, el Gobierno Vasco y Basque Health Cluster.
Esta última jornada pone de manifiesto que el potencial de la biotecnología no depende únicamente de la generación de conocimiento científico, sino también de la capacidad de conectar investigación, empresas, talento, financiación, infraestructuras y la administración. La creación de estos ecosistemas resulta especialmente relevante para que las innovaciones puedan desarrollarse, escalar y llegar al mercado.
La prevención como herramienta frente a los retos de salud
Desde la perspectiva de HIPRA, la innovación biotecnológica permite abordar los retos de salud desde la prevención y con una visión integrada. Carlota Gómez de la Hoz, Corporate Affairs & Sustainability Executive director de HIPRA, señala que el enfoque One Health pone de manifiesto la estrecha relación entre la salud humana, la salud animal y la salud del planeta.
“La biotecnología nos permite abordar estos retos desde la prevención y con una visión mucho más integrada”, explica Gómez de la Hoz, quien destaca el papel de las vacunas, las herramientas de diagnóstico y las soluciones digitales para anticiparse a las enfermedades y controlar mejor su propagación.
En este sentido, la innovación puede contribuir también a afrontar desafíos como la resistencia antimicrobiana. La vacunación permite prevenir enfermedades infecciosas y, con ello, reducir la necesidad de recurrir a antibióticos. Para HIPRA, este enfoque preventivo debe complementarse con herramientas de diagnóstico, monitorización y análisis de datos que permitan detectar antes las enfermedades y utilizar los recursos de forma más eficiente.
Esta conexión entre salud y sostenibilidad también se traslada a los sistemas productivos. “Los animales más sanos requieren menos tratamientos y permiten optimizar los recursos necesarios para producir alimentos, reduciendo también el impacto ambiental asociado a las enfermedades”, señala Gómez de la Hoz.
Ecosistemas preparados para que la innovación pueda crecer
Para que las soluciones biotecnológicas puedan llegar al mercado, es necesario contar con un entorno capaz de acompañar a las compañías durante las diferentes fases de su desarrollo. En este ámbito, Pilar Gil, coCEO de SID – Science & Innovation Districts, destaca que un ecosistema de innovación sólido requiere conectar ciencia, empresa, talento, inversión y administraciones.
“Un ecosistema de innovación sólido necesita que todas sus piezas estén conectadas”, apunta Gil, quien subraya que la innovación no se produce de manera aislada. En sectores como la biotecnología, esta conexión debe incluir también infraestructuras científico-tecnológicas adaptadas a las necesidades de las organizaciones, como laboratorios, salas blancas, equipamiento especializado y espacios flexibles.
El acceso a estas infraestructuras adquiere especial importancia cuando las compañías afrontan procesos de escalado. Según Gil, una empresa que busca crecer debe destinar recursos a desarrollar su tecnología, incorporar talento, consolidar su estrategia regulatoria o impulsar su actividad comercial, mientras que el crecimiento físico puede exigir simultáneamente nuevas instalaciones y equipamiento.
En este contexto, los modelos plug & play pueden facilitar el acceso de las compañías a las infraestructuras que necesitan para crecer, reduciendo tanto la inversión inicial como los tiempos de puesta en marcha. “Una compañía puede acceder a la infraestructura que necesita para dar el siguiente paso sin tener que asumir por sí sola todo su desarrollo”, explica Gil.
Además de las infraestructuras, los ecosistemas deben ser capaces de acompañar las diferentes etapas de crecimiento de las compañías. El acceso compartido a core facilities, servicios y equipamiento científico avanzado, junto con la conexión con otras organizaciones, puede facilitar el desarrollo de nuevos proyectos y favorecer la creación de sinergias.
“Formar parte de una comunidad permite establecer conexiones con otras compañías, crear sinergias, ganar visibilidad y acceder a nuevas oportunidades”, señala Gil, quien también destaca la importancia de estos entornos para la atracción y retención de talento.
Galicia, un ecosistema con potencial para impulsar la bioeconomía
La conexión entre conocimiento, recursos y actividad empresarial es también uno de los ejes que marcan la evolución de la bioeconomía. Carmen Cotelo, directora de GAIN – Agencia Gallega de Innovación, destaca el potencial de España y, particularmente, de Galicia para desarrollar soluciones biotecnológicas vinculadas a ámbitos como el mar, la salud, la alimentación, el sector forestal o la economía circular.
“España cuenta con un enorme potencial para convertirse en referente en bioeconomía por la diversidad de sus recursos naturales, su capacidad científica y el desarrollo de ecosistemas especializados”, afirma Cotelo.
En el caso de Galicia, tecnologías como la fermentación de precisión, los materiales vivos diseñados o la biotecnología marina pueden contribuir a transformar sectores tradicionales y abrir nuevas líneas de actividad de alto valor añadido. Entre sus aplicaciones se encuentran el desarrollo de proteínas alternativas e ingredientes avanzados, nuevos compuestos para nutracéutica, cosmética o fertilización natural, bioplásticos biodegradables a partir de recursos como las algas o biocombustibles que no compitan con cultivos destinados a alimentación.
La biotecnología también puede contribuir a poner en valor los recursos naturales y productivos de Galicia mediante un mejor aprovechamiento de los recursos, la valorización de subproductos y el desarrollo de nuevos productos y procesos más eficientes y circulares.
Para acelerar este proceso, Cotelo considera fundamental reforzar la conexión entre investigación, empresa y mercado. “El reto está en conectar cada vez mejor investigación, empresa y mercado para acelerar la transferencia y convertir ese conocimiento en actividad económica, empleo y una mayor competitividad para Galicia”, señala.
De la investigación a soluciones con impacto real
La transferencia de conocimiento constituye otro de los elementos centrales para consolidar la bioeconomía. En el ámbito sanitario, la colaboración entre empresas, hospitales y centros de investigación permite identificar necesidades reales, validar soluciones y facilitar su escalado.
Galicia cuenta, en este sentido, con capacidades sanitarias, científicas, tecnológicas y empresariales que están impulsando ámbitos como la salud digital, los datos, la supercomputación y la inteligencia artificial. Entre las iniciativas mencionadas por la directora de GAIN se encuentra 1HealthAI, un espacio de datos enfocado en la salud humana, animal y ambiental e impulsado desde el Centro de Supercomputacion de Galicia, CESGA.
Esta visión compartida también está presente en la nueva Estrategia de Biotecnología de Galicia 2026-2030, que, según Cotelo, refuerza especialmente la transferencia, la aceleración y el escalado industrial.
La colaboración debe extenderse a todos los agentes del ecosistema. “Para conseguir que el conocimiento llegue al mercado, administraciones, empresas y centros de investigación deben trabajar conjuntamente desde fases tempranas sobre retos reales”, apunta Carmen.
En este escenario, los distintos actores que participan en BIOSPAIN 2026 coinciden en la necesidad de avanzar hacia modelos en los que la innovación biotecnológica se apoye en la colaboración y en ecosistemas capaces de conectar conocimiento, infraestructuras, talento y financiación. Una conexión que permite transformar la investigación en nuevas soluciones y, al mismo tiempo, contribuir al desarrollo económico y sostenible de los territorios.